viernes, 22 de febrero de 2013

UN ANTES Y UN DESPUÉS


¡¡Salió el sol en Baqueira!! que buen toque de energía. Pena que la semana pasada acabara enferma. Cabezona de mí que quise continuar como si nada... pero el cuerpo me lo impedía y me obligué a recuperarme de verdad durante el fin de semana. Suerte que vino Yolanda, una gran deportista donde las haya (¡¡un abrazo!!!), y aunque no me encontraba bien me activé. Se me olvidó que el día anterior estyve todo el día sin levantarme de la cama. Pero no podía quedarme en casa sabiendo que ella estaba aquí. De vez en cuando un respiro como este es fundamental. No pensar en la técnica, en intentar hacerlo todo bien, en apretar en cada curva... simplemente disfrutar, ir de un lado a otro, pararnos a hablar... Este deporte crea momentos especiales y que nunca se olvidan. Y sin darme cuenta, tras despedirnos, fui consciente de que ese estado de relajación había sido también un gran entrenamiento. No había ganado en técnica pero en un sólo día había ganado en seguridad más que en una semana entera. De ahí la importancia de acumular horas de esquí. Horas de las que no dispongo, pero que se irán acrecentando a lo largo de los años.

Me encuentro en una fase bastante diferente a las anteriores. Hubo un momento en el que pensaba absolutamente en todo lo que hacía. Que si apoyaba así o asá, que si la rodilla, los hombros, la mirada... Estaba un poco traumada con el tema. Cuando llegaba a casa no dejaba de apuntar cosas para aplicarlas al día siguiente. Sin embargo esto ha cambiado. Puede que a veces me estrese cuando algo no me sale como quiero... pero me he relajado un poco en este aspecto. A medida que voy
automatizando movimientos puedo concentrarme en partes más concretas, resultándome menos agotador al menos psicológicamente.  Así que siento que entro en una etapa en la que todo es más físico. Lo que no quita que siga teniendo que concentrárme.

En este nivel físico del que hablo me encuentro bien aunque voy por días. Algunos me siento muy fuerte y otros sin embargo veo que no doy pie con bola. Pese a eso no dejo de subir a pistas.
Como dato a comentar, me duelen un poco las lumbares. Yo pensaba que era por haber cogido una mala posición pero contrariamente a esto cada vez me acerco más a la posición adecuada. Sencillamente como mi velocidad aumenta, cada vez debo emplear más fuerza y requiero de más flexibilidad para mantener mi posición correcta al enfrentarme a las dificultades del terreno.
Mira que me avisaron que eran importantes... .Además tengo un poco de lordosis, es decir, mi curvatura lumbar es un poquito más pronunciada. Así que habrá que aprender de la lección y empezar a fortalecerlas.



* Recordemos que en el esquí no sólo debemos trabajar la musculatura del tren inferior (nuestras piernas). Si no que el tronco (columna vertebral y torax) es fundamental también ejercitarlo. En este caso, la columna lumbar es una zona de absorción de impacto directo en cada salto, cada bache, cada cambio de curva.

Por otro lado los ejercicios se empiezan a complicar. Pero mi posición, equilibrio y movimientos van mejorando gracias a ellos. Mis metas se acortan de un día a otro en tareas más especificas. Por ejemplo me propongo mejorar la calidad técnica de algunos ejercicios. Sin ir más lejos el "tip-tap"(se puede ver en el vídeo).  Aspiro a conseguir hacerlo bien y demostrarme a mi misma que es posible pese a que ahora lo vea como algo supremo,jaja.

También ha surgido algo con lo que no contaba. O por lo menos pensaba que pasaría más tarde. Debido al fuerte avance, los esquís se me están quedando obsoletos. Mi presión sobre ellos es cada vez mayor y siento como se doblan y me tiemblan. En ocasiones esto me quita esa sensación de seguridad que tanto me está costando obtener, y no me gusta. También he tenido que apretarme más las botas puesto que sentía que ya no me agarraban lo suficiente. Como consecuencia ejerzo aún más presion. En fin, que mis esquís se me han quedado blandos y necesito unos más duros y consistentes. Algo que no voy a poder permitirme. Así que de momento tendré que aguantar con ellos hasta el final. Lo único que puedo hacer es darle un buen encerado para que deslicen bien y afilarles los cantos para que se agarren mejor en la nieve. Con el uso que les estoy dando creo que ya va siendo hora...

* La frecuencia de uso de nuestra equipación así como el aumento de nivel, hace que sea necesario renovarla para poder seguir progresando. Sobre todo en lo que se refiere a botas y esquís. Nuestro material no debe ni dominarnos ni ser un impedimento para nuestros avances. Lo ideal sería que sintiéramos que no existe cuando esquiamos.

Ya han puesto fecha a las pruebas de acceso a las que me presento: el 19 de marzo. Como veréis queda muy poco y tengo que apretar aún más las tuercas. Sé que puedo dar mucho de si en este periódo de tiempo.

Dejo nuevo vídeo. Especial para mí porque siento que marca un antes y un después en mi evolución.

¡¡¡Hasta pronto!!!!


Si no podéis ver bien el vídeo pinchar aquí: http://vimeo.com/60280290



  • Virajes de radio medio y ejercicios con mayor dificultad

  • domingo, 10 de febrero de 2013

    ZANCADILLAS EN LA NIEVE


    El tiempo no me está acompañando y los días con los que contaba, entre unas cosas y otras se reducen a 50 o 55.
    Se me hace complicado mantenerme varias horas en las pistas con niebla, viento, frío y nieve a mansalva. Pero se está haciendo todo lo que se puede. El jueves pasado sin ir más lejos cerraron la estación de Baqueira-Beret. Por dios, ¡¡¡que pare de nevar!!! A este paso me vuelvo freerider, jeje. El día que las pistas estén pisadas espero estar como una fiera. Hasta ahora sólo he podido disfrutar de 2 días de sol. Los días "malos" ya forman parte de mi. No me queda más que ver lo positivo.

    Durante la semana pasada surgieron una serie de factores que han vuelto a impulsarme a la mejora. No pudimos grabar esos momentos, pero espero que en el próximo vídeo pueda apreciarse.
    Lo primero de todo fue el problema con mi tobillo. ¡¡Siii!!, todavía persistía. Hubo un día que la pista estaba muy dura y ya no lo aguanté más. A pesar de que las plantillas algo consiguieron, era tal el dolor que tuve que retirarme a la primea bajada. Un día perdido, pero había que encontrar una solución urgente. Me aconsejaron ir a una tienda y hacerme un apaño en la zona de los tobillos. Dejé mis botas y las recogí al día siguiente. Con eso de no ser desconfiada y no mirar lo que me habían hecho en el botín, me esperé a verlo en casa. Nunca más. Cuando lo ví mi cara fue un poema. Me da verguenza decir lo que me cobraron por esta manualidad Disney. Me enfadé y sólo pensaba en que más valiera que funcionara. Y para alegría mía ¡¡¡¡¡funciona!!!!!.  Así que he decidido compartir este apaño para quienes tengan el mismo problema.

    1. Cojes el botin, te lo pones y dibujas un círculo con rotulador en la zona que te duele. En este caso el tobillo.
    2. Coges un trozo de gomaespuma adhesiva y cortas un círculo en medio del tamaño aproximado que dibujaste en la bota.
    (puedes comprar una hoja de gomaespuma de aislamiento de 1.5mm o 2mm de grosor, o algo similar que tenga el mismo efecto de aislamiento o amortiguación).
    3. Pones estre trozo de gomaespuma cuidadosamente en la zona señalada del botín, y lo pegas también con cinta americana para asegurarte que no se mueva.
    4. Pruébalo en casa por si necesitaras hacer modificaciones.



    Dado que ya no me dolían los tobillos mi actitud ante el entrenamiento ha mejorado. Ya puedo mantener una correcta posición al terminar la curva.
    Otro de los aspectos que estoy empezando a automatizar es mantener mi mirada al frente. Y ya no sólo eso. Debido a que los giros que realizo cada vez son más seguidos (nada más terminar una curva inmediatamente comienzo otra), he empezado a adelantar mi mirada a la siguiente curva.
    Es inconsciente; mi cuerpo se coloca sólo. Es como si tu cabeza visualizara todos los movimientos futuros y te preparara para ejecutarlos. ¡Vaya que si se nota la diferencia!. Claro que... esto lo he conseguido una vez que he ganado confianza en mi misma. En no tener ese respeto a la pendiente del que tanto he hablado en artículos anteriores. Respeto que continúa a medida que las inclinaciones a las que me enfrento son mayores.




    Y para terminar, he creído idóneo hablar de las caídas, puesto que parece que lo llevo a la orden del día. Sobre todo con la nieve polvo con la que me resulta más dificil desenvolverme.
    Pese a lo que muchos puedan pensar, caerse no quiere decir que estemos dando pasos atrás. Todo lo contrario. Tengo la sensación de que cuando caigo, inmediatamente soy consciente de los motivos. Es un feedback a lo grande. Tu cerebro recoge todo aquello que te ayuda, y descarta ante todo lo que te hizo caer.
     
    Hay que tener en cuenta que cuanto mayor es la dificultad a la que te enfrentas ; mayor es la exigencia motora que debes ejercer (movimientos, control, equilibrio, etc...). A mayor riesgo; mayor posibilidad de caerse.

    Si me quedo en lo fácil, puede que ya nunca me caiga. Pero seguramente estaré limitanto todas mis opciones de aprendizaje. Sinceramente, creo que una caída a tiempo a veces puede ser muy efectiva. Y que conste que preferiría no hacerlo...




    A continuación os dejo nuevo vídeo. ¡Hasta la semana que viene!



    Si no podéis ver bien el vídeo pinchar aquí: http://vimeo.com/59334065


             
    • Introducción al giro corto, one foot, giro conducido y fuera de pista


    lunes, 4 de febrero de 2013

    LOS PUNTOS CLAVE


    Me encuentro a mitad de proceso y voy por buen camino. Hoy es mi día número 25 de esquí y me quedan aproximádamente unos 30. ( Más o menos días dependiento de algunos factores que no podemos preveer).

    He creído interesante poner los puntos claves que han acelerado mi proceso de aprendizaje. En mi caso, es evidente que no puedo acumular horas de experiencia de esquí en sólo 50 o 60 días.  Pero lo que sí puedo acumular son pasos firmes y contundentes. Sea cual sea el nivel de esquí que alcance, lo importante es que ese nivel sea real. Sin carencias. Un nivel en el que me sienta con una plena capacidad de control sobre mis esquís.

    Es por ello que en este proyecto prima la calidad ante la cantidad. Es decir, contar con ese ojo clínico para encontrar los ejercicios adecuados a mis capacidades, progresión y entendimiento. Tarea de la cual se encarga mi entrenador.
    Es un método de aprendizaje eficiente. Es decir, que haciendo una buena utilización de los recursos, consiga alcanzar unas metas en menos tiempo de lo normal.
    ¡Y cuidado!, no estoy diciendo que la experiencia no sea importante y necesaria: CREO QUE LO ES. Pero en tanto a mi objetivo no puedo depender de ella. Sólo los resultados hablarán :-)

    Teniendo en cuenta todo esto, me ha apetecido compartir 5 puntos claves de mi aprendizaje. Lo que siento que más me ha ayudado a progresar hasta el momento.

    1.  JUGAR CON LA IMAGINACIÓN
     ¿Pensáis que no somos como niños? Pues dejadme deciros que en cuanto a aprendizaje lo podemos ser y mucho. Existen movimientos, sensaciones e ideas que se pueden explicar haciendo uso de la imaginación. Un arma a veces más potente que las explicaciones técnicas con las que a veces nos tenemos que parar a pensar.
    A lo largo de este tiempo hemos ido poniéndo nombres a algunos ejercicios que han sido potentes para avanzar. Nombres diferentes, divertidos, con los que entendía inmediatamente lo que debía hacer.

    Os pongo dos ejemplos:

    "La lata": Para mí es uno que todavía ronda por mi cabeza. Ya desde que comencé a hacer los giros en cuña, no había manera de transmitirme el "concepto" de angulación.
    La idea fue imaginar que al realizar el giro, apretaba una lata de refresco con mi cadera.
    ¡Fue la clave del momento! Lo pillé a la primera. Para mí mucho más fácil que si me hubiera dicho por ejemplo que realizase un movimiento de aducción de la cadera.


    "El acantilado": Esta idea surgió hace no mucho. Mi respeto a la pendiente hacía que inconscientemente mi cuerpo se echara hacia atrás al comenzar los giros.
    Para evitar que esto sucediera se me hizo imaginar que al entrar en la curva, me acercaba a mirar un acantilado, precipicio o agujero. Primero lo hice en parado y luego lo apliqué en movimiento. Desde luego imaginarme esta situación tuvo su efecto. Conseguí colocar mi cuerpo correctamente y lanzarme hacia la pendiente con más seguridad.


     
    2. EJERCICIOS EN PARADO
    Pueden resultar un rollo. Pero dedicarles unos minutos compensa muchísimo.
    Estos ejercicios se suelen hacer lentamente, por lo que uno tiene la capacidad de asimilar los movimientos de una forma consciente y con un alto grado de concentración. Tienen una transferencia plenamente directa al esquiar y los resultados se ven practicamente enseguida.



    3. ESQUIAR CON UN ESQUÍ
    Este ejercicio lo utilizo mucho como calentamiento. Aprenderlo requiere paciencia y no resulta fácil. Pero gracias a él he logrado sentir de manera muy efectiva los apoyos de mis pies, así como el movimiento de flexión- extensión de las rodillas al hacer los giros.
    Me atrevería a decir que si no te posicionas bien es casi imposible hacerlo sin caerse. Pero cuando lo logras... no dejas de sorprenderte.



    4. DEMOSTRACIONES Y VÍDEOS
    Importantísimo poder ver como hace los ejercicios mi entrenador. Pero no sólo eso, sino también la capacidad que tiene de imitarme. Al identificarme con los movimientos consigo volverlos a hacer de manera adecuada.
    Este efecto lo tienen también los vídeos. El feedback es instantáneo.
    "Siempre que hacemos un vídeo mi entrenador y yo intentamos verlo lo antes posible para identificar y valorar tanto las cosas que hago bien como aquellas que debo de mejorar".



    5. SEGUIR LA TRAZADA DEL PROFESOR
    A día de hoy no he sido capaz de esquiar tan bien como cuando lo hago siguiendo la huella de mi entrenador. Aunque poco a poco voy consiguiéndolo.
    Seguir una trazada idónea al nivel, velocidad y radio de la curva adecuado, obliga a esquiar "sin pensar" automatizándo los movimientos día tras día.



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