domingo, 23 de marzo de 2014

HOME RUN BAQUEIRA BERET

 
Alguna vez curioseando por internet pude ver algún descenso chino. Siempre pensé que estaban locos. Cientos de esquiadores bajando desde lo alto de la montaña, caídas bastante serias, choques para no volverse a levantar y sobre todo altas velocidades y un absoluto descontrol.

Pues esto es lo que nos ha traído Red Bull  con el "Home Run". No sé en qué momento me dejé convencer, pero decidí hacerlo. Tal vez lo que me dió el impulso final fue pensar que había primero 100m de carrera a pie hasta llegar a los esquís. Era lo único en lo que sabía que podía darlo todo. Ya sé... es una carrera de esquí, pero la salida era mi fuerte. Y como comentaré, esta idea inicial se alejó bastante de la realidad. Eso sí, mi principal objetivo casi se centraba en llegar entera a meta. Y como no, descubrir nuevas sensaciones.

El día se levantó más o menos despejado y nos acercamos para confirmar nuestras inscripciones. Eran las 9:00 de la mañana y ya estábamos unos pocos.




A las 15:00 me reuní con Ariadna, mi compañera de aventuras en las pistas. Se premiaba al más rápido con esquís, con snowboard y a la primera chica. Pero también al mejor disfraz, algo que le daba bastante buen rollo al evento. Así que allí estábamos las dos con nuestra mejor sonrisa. (Ari a la derecha y yo a la izquierda).

 

Hasta el último momento no supimos cual era el recorrido, así que apuramos para hacer dos bajadas de...  ¿reconocimiento? ¡¡No se veía nada!!. Había muchísima niebla y comenzó a nevar.  Se salía desde el Mirador y la meta estaba al lado de la cafetería Moët. Un día idóneo para una carrera de estas características, jajaja.
Cogimos los dorsales  y nos fuimos al telesilla de Jorge Jordana. Allí nos fuimos reuniendo todos, esperando para subir. No sabría calcular cuántos éramos, pero dudo que llegaramos a los 300 participantes que era el tope. Supongo que el tiempo hizo que hubiera bajas.
 
 
 
Una vez arriba, todos nos dirigíamos a dejar nuestros esquís en el lugar más "estratégico" posible para no perderlos. Cuando ví cómo trayecto de carrera a pie... ¿¿¿ dónde estaban los 100 metros??? Sólo unos 25m no más :-(  Yo triste; otros aliviados.

 
Cuando me dí la vuelta, muchos ya estaban preparados.
 
A partir de este momento, guardé el móvil. Intenté adentrarme al menos en las filas del medio pero era imposible. Mucha adrenalina y competitividad entre la mayoría de los participantes. Viendo el panorama decidí ponerme atrás del todo. Total, mis pequeñas opciones ya habían desaparecido.
Pasaron 10 minutos, 20 minutos... ¿tal vez más?? y no daban aviso de salida. No sabíamos qué pasaba. Sólo sé que algunos estábamos ya en proceso de hipotermia. La espera se hizo eterna. De repente todo el mundo se echó a correr. ¿¿Alguien escuchó el toque de salida???? ¡¡¡NADIE!!!! . Todavía es un misterio por resolver. 
Salí como pude. Delante sólo veía gente dándose bastonazos, empujándose y abriéndose camino. No encontraba los esquís porque acabaron cada uno en un lugar, pero no tardé en ponérmelos. A partir de ese momento empecé las primeras remadas y a descender. La verdad es que el recorrido se convirtió en una carrera de orientación. Buscaba las banderas entre la niebla y me dediqué a seguir a los de delante para no perderme.
A mitad del tramo, algunos se paraban o ralentizaban. Supongo que para descansar las piernas. La nieve era húmeda y con pequeñas bañeras en algunas zonas, por lo que el terreno y la baja visibilidad complicaba las cosas.  Eso sí, a la mayoría eso no le importaba. Ver o no ver... ¿ qué más daba? ¡¡A piñón hacia la meta!!. Así que en el tramo final me crecí. ¡¡Mejor tarde que nunca!!  El miedo a darme un leñazo era innato, pero las piernas al  menos me respondían.
 
Mi llegada a meta
 
Cuando llegué celebré mi bajada e hice algunas fotos:
 
Álvaro y Héctor
                                             

 

 
 
 
 

Bobs Esponjas y Edu Puente, el ganador absoluto del Home Run


                                Con los ganadores al mejor disfraz. ¡Ole esos bañistas!

 
 Acabamos la jornada con una consumición de regalo para los participantes: Ron o Vodka con Red Bull calentito (¡Estaba bueno!). Y nos quedamos durante un largo rato disfrutando del panorama.

Tengo algo muy claro... ¡¡el proxímo Home Run, más y mejor!!!


Enlaces:

Noticias Red Bull
Otras fotos del evento
Vídeo Home Run -Baqueira Beret




 
miércoles, 5 de marzo de 2014

BOTAS DESABROCHADAS


Días después de ver los vídeos de mi artículo anterior, pudimos identificar algunas de las cosas que me estaban impidiendo sentirme más fluida, y sobre todo como lo he hecho a lo largo de este blog, mejorar la técnica.

Curiosamente llevaba un tiempo dándome cuenta de que algo me estaba faltando. Mi paralelo perfeccionado había progresado mucho y el resultado del día a día era óptimo. Sin embargo el giro corto...se me estaba empezando a atragantar.

Cierto es que había encontrado un buen movimiento de piernas, una buena posición, y hasta había conseguido coordinar el clavado de bastón.  Algo que puedo asegurar que no ocurrió de la noche a la mañana. Pero yo sentía que los esquís no entraban del todo bien en cada giro, por lo que aunque empezaba bien, llegaba un punto en el que todo me resultaba más forzado. Y efectivamente, pude observar tanto esquiando como en los vídeos, que dejaba el esquí interior ligeramente plano, mientras que con el exterior cortaba la nieve y presionaba sin problema. ¡¡Vaya!!, pensé. Habrá que hacer algún ejercicio. Y no hice uno sino varios... Pero no notaba los cambios que buscaba.

Un día llegó Álvaro diciéndome que había estado entrenando con las botas desabrochadas y que si me animaba por fin a probarlo. A mí no me ilusionó demasiado la idea, ya que lo hice brevemente una vez y no me gustó nada: inseguridad, pensamiento de que te vas a torcer el pie, de que te vas a caer... Pero bueno, tenía toda la mañana libre para darle una oportunidad al tema y comprobar si tan bueno era.

Me fui a una pista sencilla, me desabroché las botas al completo y empecé a esquiar muy despacito. A pesar de que me habían dicho que era un ejercicio estupendo, no terminaba de entender su sentido. Tendemos a creernos todo lo que nos dicen: este ejercicio es muy bueno y tal y pascual. Pero decir que un ejercicio es "bueno" abarca demasiado. Necesitaba comprobarlo y sobre todo averiguar qué de específico tenía. Siendo sincera, la primera vez que lo hice no sentí que me ayudara de mucho... O al menos eso creía. No quería descartarlo tan rápido por lo que puse la cabezonería al poder y acabé esquiando así 2 horas.  

Cansada de ir apurando, volví a abrocharme las botas. Y...¡¡¡sorpresa!!! menudo cambio. A cada curva, mis esquís se agarraban a la nieve como jamás antes lo habían hecho. No sólo eso, sino que mi esquí interior comenzaba a dejar de ir plano. El sentimiento de cambio fue tan fuerte, que días después hice lo mismo: 2 horitas con las botas desabrochadas, abrochármelas y rápidamente esquiar.  Pues bien, gracias a esto, aparte de mejorar el giro corto, también he conseguido superar mis temores a la nieve dura, la cual antes detestaba y que incluso ha empezado a gustarme. En poco tiempo, cuando ya pensaba que los avances serían más lentos, ha vuelto a darse una gran mejora.


 
¿Qué ocurre cuando esquiamos con botas desabrochadas?
La clave está sobre todo en los tobillos y en sus movimientos. Me referiré a los movimientos de  flexión (dorsiflexión y flexión plantar), movimientos laterales (eversión e inversión) y movimientos de rotación (abducción y aducción).

 
 
1. El movimiento de flexión en los tobillos, es una de las bases más importantes del esquí. Desde que debutamos, es uno de los puntos a los que más atención se debería de poner. Una buena flexión de tobillos nos proporciona una posición ideal sobre las botas que se desencadena en un mayor control sobre los esquís. Habremos oído hablar multitud de veces que debemos sentir cómo las espinillas se apoyan en las botas. Pues bien, esto se consigue con una buena flexión de tobillos y rodillas. Con el tiempo, acabamos automatizando este movimiento (flexionar y extender) y nos acostumbramos a que la bota soporte parte de nuestro peso así como la presión que ejercemos sobre ésta y que a la vez se transfiere al esquí. La bota nos mantiene por así decirlo rígidos, con movimientos reducidos del pie. ¿Pero qué pasaría si no lleváramos botas? Pues eso es lo que se experimenta con las botas desabrochadas. Nos vemos obligados a controlar nuestra flexión sin necesidad de apretar contra ellas. Cuando nos las volvemos a abrochar, nos damos cuenta de que nuestra posición ha mejorado y de que es mucho más centrada (ni de pie como palos, ni excesivamente flexionados).


 



2. Lo mismo ocurre con el movimiento lateral de los tobillos. Al acostumbrarnos a que la bota nos los sujete, no somos capaces de sentir el rango de movimiento que realmente podríamos hacer. Cuando desabrochamos las botas ese movimiento se hace enormemente mayor, lo cual nos sensibiliza a entrar con los cantos con mucho más cuidado y con una mayor calidad de movimiento para agarrarnos a la nieve y no caer. Para ello no nos queda opción que mantener una posición de los pies adecuadas al terreno, de manera que  nuestra toma de cantos mejora y ampliamos nuestra capacidad de conducción. Al abrocharnos las botas, nuestra presión y movimiento lateral se vuelve muchísimo más precisa.



 
 
3. Por último y en menor grado,  al esquiar con botas desabrochadas, podemos ver cómo en ocasiones algún esquí se mueve de forma independiente o distinto al otro. Suelen ser movimientos muy pequeños de rotación de los tobillos,  que en momentos de irregularidad del terreno pueden acrecentarse notablemente.  Reforzando que los tobillos se mantengan por decirlo de alguna manera estáticos (sin rotación), se consigue que los esquís estén paralelos y que sus movimientos sean lo más idénticos posible.


 
 



 
¿Qué conseguimos?
En definitiva, el conjunto de microrregulaciones que obtenemos tanto a nivel muscular como articular es bastante alta, lo cual afecta directamente en los pequeños movimientos que realizamos con los pies al esquiar. Todo, claro está, junto con el resto de movimientos de nuestro cuerpo (rodillas, caderas, tronco, etc.. ) En resumen:

 
- Mejora el movimiento de angulación

- Mayor toma de cantos al derrapar y al conducir. Los esquís se agarran al suelo.

- Flexibilidad y fortalecimiento de tobillos

- Mejora la centralidad y la posición de nuestro cuerpo.

- Mayor paralelismo y simetría

 



* ¡Cuidado! Este ejercicio está dirigido a un nivel medio-alto y avanzado, con una buena base de esquí. Existe un alto riesgo de lesión sin una actitud prudente y adecuada. Si tienes problemas en los tobillos, la precaución debe ser aún mayor, siendo necesario fortalecerlos con anterioridad con ejercicios como pueden ser de propiocepción. (Artículo Propiocepción y esquí )
 



Propiocepción en tobillos












 

viernes, 28 de febrero de 2014

ENFRENTARSE A LA CÁMARA


Hacía ya un tiempo que no me veía en vídeo haciendo una bajada en la que pudiera valorar mi técnica y mis progresos. Sin ir más lejos desde mediados de diciembre. Por una parte, uno de los motivos ha sido las pocas ganas de sacar la cámara. Pero tal vez, el motivo principal ha sido más una decisión propia que otra cosa. No quería verme. No al menos hasta yo misma sentir un verdadero cambio.

En realidad no sé si he hecho bien o mal en esperar tanto tiempo… Vernos en vídeo es una de las maneras más rápidas de reconocer nuestras carencias y proponer un plan de actuación para solventarlas. Aunque también nos ayuda a valorar nuestros progresos, lo cual nos anima a continuar.
Sin embargo, existe la tendencia a ver lo negativo más que lo positivo. Por ello, no seré ni la primera ni la última que no termine de gustarle verse a sí misma esquiando. Sé de primera mano que muchos esquiadores “temen” al momento cámara, jajaj. Pero es un momento por el que todos deberían pasar más a menudo, sea cual sea el nivel. Si vemos algo que no nos gusta, no tendremos más remedio que ponernos las pilas para no estancarnos repetidamente en lo mismo. Y si nos gusta, podremos seguir puliendo y perfeccionando.

En mi caso, casi 50 días después del proyecto realizado el año pasado, decidí que ya era hora de “enfrentarme a la cámara”. Hace 2 semanas cumplí mis 100 días de esquí. Un número que reconozco como significativo.

¿Cómo ha sido volverme a ver? Pues extraño. Por una parte muy contenta y por otra me encuentro ante una nueva lista de cosas por trabajar. El análisis de un vídeo puede ser más duro de lo que uno espera. ¡¡Uffff!! te ves, coges aire, y dices: ¡¡vamos!!, a continuar. Y día tras día intentas quitar esas pequeñas espinitas; reconocer que si quieres avanzar tienes que practicar lo que más te cuesta y que posiblemente… menos te gusta; y sobre todo,  disfrutar de lo bonito que es ver que aquellas cosas de las que te sentías incapaz de hacer: eran posibles.





                   Para ver mejor el vídeo pincha aquí: 100 días


* Dar gracias a Álvaro por tener la paciencia y voluntad de grabarme cuando lo necesito, y a PabloL por su aportación con las imágenes de la GoPro, que me han proporcionado una perspectiva nueva.

viernes, 21 de febrero de 2014

INICIACIÓN AL PARALELO


Unos comienzan a esquiar por probar algo nuevo, otros por  descubrir otro deporte, otros para disfrutar de unas vacaciones, otros por convencimiento de sus amigos…  Motivos  existen y muchos. Pero hay algo que tengo claro: todos pretenden, intentan, imitan, quieren o desean esquiar girando en paralelo. 

Ahora bien,  los hay quienes están dispuestos a pasar por un proceso de aprendizaje; también  los hay quienes aprenden sólos, poquito a poco y con sentido común;  y por último, los hay quienes intentan bajar en paralelo a toda costa y mal, a la mayor velocidad posible, y por supuesto en la pista más difícil de la estación.  Digamos que son los que creen que saben y no son más que un auténtico peligro.

Seamos lógicos… quien quiere aprender a esquiar bien, necesita algo más que fuerza, orgullo y poco respeto al medio.  El esquí, nos guste o no es un deporte técnico y aunque se puede aprender por imitación: no es suficiente. Mucho menos si nuestra idea preconcebida es la de imitar a los corredores de Copa del Mundo.

Lo sé, a nadie le apetece bajar en cuña. Los comienzos no son lo que imaginábamos y nos damos cuenta de que el proceso será un poco más largo de lo que quisiéramos. Pero nadie puede negar que la cuña es la base por la que todo esquiador debe pasar.  Es la que tarde o temprano determinará que todos tus pasos futuros sean firmes y contundentes evitando los estancamientos.

Y digo todo esto porque recuerdo lo largo que se me hizo empezar a esquiar en paralelo a pesar de la rapidez del proceso por el que pasé. Tenía la sensación de que ese momento no llegaría. Maldita cuña, pensaba a veces, jaja. Pero cuando lo conseguí, me  fui dando cuenta de que el paralelo y su perfeccionamiento era algo que jamás terminaría de seguir aprendiendo. Así que, qué mejor que invertir el tiempo que hiciera falta en esos primeros pasos del esquí.

Con todo esto, recomiendo no sólo a aquellos que debutan  sino también a aquellos que jamás han hecho una cuña (o que la han olvidado), que la aprendan.  ¿Por qué?, pues sobre todo porque nos enseña a mantener y asimilar unos apoyos y una posición del cuerpo que difícilmente de otra manera podemos conseguir. La sensación de apoyar y derrapar los esquís en cuña con seguridad, es lo que ayudará en definitiva a tener posteriormente el primer contacto con ese paralelo tan deseado.

Analizando mi proceso de aprendizaje y en función del orden y método que seguí para conseguirlo, he querido plantear este artículo desde la perspectiva de cómo aprender a derrapar.

Pero, ¿ qué es derrapar?: En el esquí decimos que derrapamos cuando deslizamos los esquís lateralmente a la pendiente. Se hace con ayuda de los cantos y esto nos ayuda a reducir la velocidad y a mantener firme nuestra trayectoria al terminar cada curva.


 CÓMO APRENDER A DERRAPAR EN PARALELO
He aquí una progresión de ejercicios que nos ayudan a llegar a nuestro objetivo. (Al lado de cada descripción el nombre técnico). Parto como continuación al artículo que realicé sobre TÉCNICA DE BASE, el cual finaliza con el aprendizaje del giro en cuña terminado en paralelo.


1. Giro en cuña terminado en paralelo. VIRAJE FUNDAMENTAL
Una vez que hemos conseguido hacer la cuña terminada en paralelo, la intención es ir reuniendo el esquí interior cada vez más rápido y esquiando a mayor velocidad. Inconscientemente, empezamos a hacer nuestros primeros derrapes.

2. Giro en cuña terminado en paralelo hacia un mismo lado repetidamente. GUIRNALDA EN VIRAJE FUNDAMENTAL
Nos dirigimos en cuña hacia la pendiente y giramos reuniendo el esquí  interior, finalizando derrapando con los dos esquís. De nuevo, abrimos la cuña dirigiéndonos hacia la pendiente y volvemos a girar hacia el mismo lado acabando en paralelo.

Para ayudar a que estos movimientos salgan mejor, extendemos ligeramente nuestras piernas cuando estamos en cuña y flexionamos (tobillos, rodillas, cadera) cuando empezamos a reunir los esquís en paralelo.

 



3. Derrapaje lateral con y sin ayuda de los bastones
Con este ejercicio aumentamos las sensaciones que debemos de tener al derrapar, y practicamos para hacerlo con los esquís paralelamente.  Podemos hacerlo primero con ayuda de los bastones y posteriormente sin bastones adoptando una posición de base.


 


4. Giro en paralelo hacia un mismo lado repetidamente. GUIRNALDA EN PARALELO
Es igual que el ejercicio número 2, con la excepción de que ahora no abriremos en ningún momento la cuña.  Nos seguiremos ayudando de la extensión al tomar la trayectoria hacia la pendiente, y flexionando ligeramente al girar y derrapar.


 
5. Giro en paralelo hacia adelante y hacia atrás. LA HOJA MUERTA
Se hace un giro en paralelo de manera que al final de la curva, dejamos subir los esquís hacia la pendiente notando como nuestro peso se adelanta. Después dejamos caer nuestro peso hacia atrás y nos deslizamos en dirección contraria.
Antes de hacer este ejercicio, es idóneo aprender a hacer la cuña hacia atrás, lo cual nos dará entre otras cosas confianza al deslizarnos hacia atrás y a controlar el frenado.



6. Paralelo derrapado. PARALELO ELEMENTAL
Y por fin podemos intentar hacer nuestras primeras curvas en paralelo. Es muy importante que los esquís entren siempre paralelos y de forma simétrica, es decir, que al girar uno no entre antes que el otro a la curva sino que a la vez, y ejerciendo más presión sobre el esquí exterior.
Es importante respetar los tiempos de la curva para no girar antes de lo necesario haciendo movimientos bruscos y que fuerzan el deslizamiento así como nuestros movimientos.


* El paralelo elemental se completa con la realización  de la clavada de bastón, cuyo aprendizaje se introduciría a continuación. Por ello, dedicaré un artículo concreto a su explicación e importancia.








                   Para ver mejor el vídeo pincha aquí: Iniciación al paralelo



* La iniciación y progresión al paralelo es mucho más amplia y más completa que lo expuesto, ya que se requiere trabajar muchos más gestos técnicos aparte del derrapaje. Cada persona, en función de sus capacidades y características requiere de una progresión determinada (orden, número, nivel, y elección de los ejercicios).

Cada escuela y cada profesor recoge su propia metodología. A veces muy diferentes unas de otras. Por ello, señalo que los ejercicios de este artículo así como el orden en que los he presentado, están acorde con lo que yo experimenté a modo personal y con lo cual se obtuvo buenos y rápidos resultados.



sábado, 25 de enero de 2014

¡ESQUÍS NUEVOS!


 


Empezaba a necesitar unos esquís nuevos. Los Fischer con los que empecé ya no eran suficiente debido a su poca dureza. Así que buscando encontramos estos preciosos esquís que espero que me duren años.

* Para ver esquís anteriores se puede visitar el artículo Renovando esquís.

Esther
Peso (Kg): 53Kg
Altura (cm): 1,65
Nivel: Avanzado
Busca: esquís que se adapten a todo tipo de terreno. 


miércoles, 22 de enero de 2014

RUTA BAGERGUE


Semanas atrás parecía que la nieve se borraba por momentos en Baqueira-Beret. Esquiar por nieve dura y húmeda empezaba a ser el día a día. Pero volvió a nevar. Montones de nieve se acumulaban en la montaña. Era el momento para decidirme volver a esquiar en nieve polvo. Y digo intentar porque para mí sigue siendo un verdadero reto. A lo largo de la temporada salí a hacer algunos fuera de pista sencillitos para asimilar sensaciones. Pero el  lunes el panorama era diferente. Tenía que ponerme más a prueba y superar inseguridades. Y vaya… realmente el cambio había llegado. Estaba tan feliz de haber superado esos pequeños miedos que por fin me había desbloqueado. Me pregunté si estaría preparada para algo más.

Desde el año pasado escuchaba historias sobre la ruta de Bagergue. Un fuera de pista muy conocido en esta zona y de la que todo el mundo habla con emoción. Pregunté a Álvaro cómo me veía para hacerlo, y la respuesta fue que por fin estaba preparada.

Para hacerla, partes desde lo alto del telesilla de Blanhiblar en Beret a (2245 m), y bajas por un valle hasta un pueblo llamado Bagergue (1419 m). Muchos esquiadores frecuentan esta ruta cuando nieva ya que no está considerada como zona muy peligrosa. Pero nadie está exento de la caída de aludes. Por ello, como lo más importante es siempre la seguridad, tuve que ponerme al día con el uso  del *arva, la sonda y la pala. Algo que ya de por sí me generaba bastante respeto.


Ayer fue el día. Dejamos el coche en Salardú para poder tenerlo cerca a la llegada de la ruta. Subimos a Baqueira y pasamos la mañana esquiando para entrar en calor. Habíamos escogido un día de sol y nieve increíble. A la 13:30 habíamos quedado en el telesilla para bajar a Bagergue ya que contábamos con la compañía de unos amigos para una mayor precaución. En el inicio de la ruta nos encontramos con más grupos de amigos con la misma intención, aunque cada uno optaba por distintas direcciones.

La verdad es que me es muy difícil decir lo que sentí. No podía borrar la sonrisa de mi cara. Jamás había imaginado esquiar en un lugar así.  Todo tan espectacular, con esos montones de nieve cubriéndonos por la cintura a cada giro… no me lo podía creer.
Cuando llegamos a Bagergue  todavía sentía el corazón a mil. Ahora entendía todo lo que antes me contaron.

Algo nuevo ha despertado en mi :-)

Os dejo un pequeño montaje.


          

           Para ver mejor el vídeo pincha aquí: Ruta Bagergue




* A rasgos generales, para los que desconocen qué es el arva, la sonda y la pala, es un equipo para la búsqueda y rescate de un compañero en caso de avalancha.
 




lunes, 30 de diciembre de 2013

ESQUIAR CON UN ESQUÍ


Esta temporada está siendo una locura. No puedo dejar de subir a pistas y paso los días allí arriba. Estoy consiguiendo establecer toda la técnica que aprendí el año pasado y cada vez quiero más. Además no puedo obviar la mejora que he sentido al cursar la asignatura de Técnica en la formación de esquí alpino (TD1), la cual duró dos semanas. Con ella se comienza de nuevo a esquiar desde 0 hasta el paralelo perfeccionado.  Ha sido como  desmontarme y volverme a montar.  A pesar de que a casi nadie le gusta volver a hacer cuña, yo siento que ha sido lo mejor que me ha podido pasar. El afianzamiento de la técnica de base ha sido considerable y lo noto también a un nivel más avanzado. Por ello quiero aprovechar para agradecer a mi formador Blas de Diego el buen trabajo que ha hecho. También mando un saludo a mis compañeros con quienes ha habido un apoyo mutuo.

Pero hay que seguir practicando, entrenando, mejorando. Y eso requiere seguir con mi rutina de ejercicios. Entre ellos el que más me sigue ayudando es el de esquiar con un solo esquí. Ya hablé de ello en su momento pero fue muy por encima. Ha llegado el momento de profundizar.
Hay que recordar que el  año pasado ya sólo en mi 6º día y haciendo  casi sólo giros en cuña, tuve mi primera introducción a los ejercicios con un solo esquí. En efecto,  esto tuvo sus resultados.


¿Cualés son los beneficios?

Álvaro incidía sobre todo en un motivo muy sencillo que básicamente se resumía en:  “si eres capaz de controlar un solo esquí, imagina cómo lo harás con los dos”. Pero hay dos elementos que destacaba: la mejora de la centralidad y de la posición.

Cuando hablo de centralidad, me refiero  a  la adopción de una posición del cuerpo  con la cual se consigue un punto de equilibrio perfecto que nos mantiene estables sobre los esquís, o en este caso sobre un esquí.
Y es cierto. Me atrevería a decir que quien no consigue una posición correcta, no es capaz de esquiar con un solo esquí. Lo normal es caer al suelo en el primer intento de giro. Sobre todo porque el miedo a caer hace que esa posición de la que partes se pierda rápidamente.
A mí me resultó muy difícil, pero lo acabé encontrando. La sensación al principio era la de ir como encogida (flexionada), pero estas sensaciones fueron haciéndose mayores y más específicas. Tanto, que  hubo un punto en el que comencé a sentir  los cambios de presión en las diferentes partes de los pies así cómo los pequeños movimientos que hacía con ellos.
Este hecho, hizo que mis pies se hicieran sensibles a pequeñas regulaciones  de las que no somos plenamente conscientes. Algo muy curioso teniendo en cuenta que todavía no sabía esquiar. A día de hoy, esas pequeñas regulaciones me son plenamente de ayuda.

- ¿Cuántas veces habéis sentido que esquiáis bien de un lado y de otro no?

- ¿Cuántas veces habéis sentido que vuestra posición no os resulta todo lo cómoda o segura que quisierais?


Intentar esquiar con un esquí es una propuesta de solución a estos problemas. Suele haber una pierna dominante que además seguimos perfeccionando porque la utilizamos para solventar lo que no hacemos bien con la otra. Trabajar la pierna “débil” igualará esos pequeños déficits.
Además, tenemos que tener en cuenta sobre todo en personas como yo que no comenzamos a esquiar desde niños, que empezar a esquiar es como comenzar a caminar. Por ello, los ejercicios con independencia de piernas nos ayudan a interiorizar y descubrir  sus posibilidades de movimiento por separado así como reconocer la simetría existente entre ambas. En definitiva, amplía el conocimiento de nuestro cuerpo en la práctica del esquí.


¿Cómo hacerlo?

Según mi experiencia creo que es idóneo poder hacer este ejercicio quitándose un esquí. Si bien es cierto que se puede hacer con los dos esquís puestos y levantando uno, lo más probable es que tendamos a volver  a tocar el suelo con los dos en el momento que nos desequilibremos. Esto hace que nuestra concentración no sea tan alta y trabajemos menos nuestro objetivo.

Posición con un esquí: en realidad no es más que adoptar la posición de base, con la dificultad de que si en algún momento la perdemos, el esquí probablemente no derrapara al girar.
La pierna sin esquí, se queda levantada junto a la otra intentando no separarla. (Tendemos a hacerlo para mantener el equilibrio).

1. Debemos sentir una buena flexión de tobillo, rodilla y cadera. Esta posición hace sentir muy bien como nuestras espinillas presionan contra la bota. Una vez concentrados en esta posición nos dejamos deslizar. Toda la planta del pie está apoyada.


2. Al inicio del giro sentimos cómo las piernas se extienden muy ligeramente. Simultáneamente se siente como las puntas de los dedos de los pies presionan la punta de la bota como si se fueran a poner de puntillas. Es un instante.


3. A partir de ese momento se baja progresivamente todo el lateral del pie hasta el talón y volvemos a sentir la flexión de tobillos, rodilla y cadera. Sentimos como la pierna requiere de fuerza y cómo se debe mantener para no perder la posición al derrapar y hacer la curva. Además, al hacer esta presión puede incluso sentirse como si la punta de los pies se levantaran sobre todo en el dedo gordo.



Aquí he intentado plasmar las presiones del pie encadenando dos giros:




¿Cómo empezar?

No es un ejercicio fácil, pero no es imposible. Sólo se necesita un poco de paciencia y concentración. Lo primero que deberíamos hacer es escoger una zona con muy poca inclinación y empezar a practicar giros con el esquí del exterior. Esto quiere decir que al girar el esquí se sitúa en el exterior de la curva. Una vez que se consiga se puede empezar a intentar realizar con el esquí del interior que es el que más se suele complicar.

He aquí dos fotos de mi octavo y noveno día de esquí:







Posteriormente, en una pista de debutantes podremos intentar encadenar giros a un lado y otro  para poco a poco ir aumentando también la dificultad de la pista con una inclinación mayor.

Nada más terminar ponte los dos esquís: ¡verás que buena sensación! :-)

Este vídeo es de hace dos semanas. Mejorando poquito a poco.



                   Para ver bien el vídeo pincha aquí: One foot


* Este artículo está basado en mi experiencia personal. No todos tenemos porqué tener las mismas sensaciones ya que además, dependiendo del punto de nivel en el que nos encontremos, serán también diferentes. Mi objetivo principal es ampliar el nivel de atención ante lo que sentimos al esquiar y crear un punto de comparación o de partida.

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Innsbruck, Tirol, Austria

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