martes, 15 de octubre de 2013
EL GIMNASIO EN CASA
Ya estoy de nuevo en Vielha. Nueva mudanza, nuevos aires y nuevas energías. Durante parte de septiembre y octubre pude apuntarme a un gimnasio. La verdad es que no soy una apasionada de las máquinas pero el cuerpo me lo pedía. Me apunto cuando me lo puedo permitir y la verdad es que es una manera de obligarme a tener una rutina. Sí, he de reconocer que el gimnasio me da pereza, pero cuando me apunto no me salto los días que propongo ir.
Pero ahora en Vielha no voy a poder continuar. ¿Motivos? Pues bueno, dejémoslo en que la crisis es una realidad. Sin embargo, aunque tenga que prescindir del gimnasio, necesariamente no debo prescindir de mi rutina. Lo tenía claro; el gimnasio se venía conmigo en el coche. Una esterilla, una comba y dos mancuernas. ¿No ocupa mucho, no? Desde luego, nadie podrá negarme que sale barato.
Esto me ha hecho recordar que el año pasado alguien me pidió si podía publicar algunos ejercicios sencillos para hacer en casa. Este era un buen momento, así que decidí hacerlo.
Importancia de los ejercicios de fuerza
Uno de los motivos de seguir un programa de fortalecimiento aparte de como preparación física, es la prevención de lesiones y evitar posibles problemas y dolores.
Por poner un ejemplo, las lesiones más comunes en el esquí alpino se producen en las rodillas ya que éstas tienden a sufrir cuando impactamos o hacemos presión contra la nieve. Si tenemos unos tendones débiles (son los que únen los músculos a nuestros huesos) seremos más propensos a tener distensiones, microrroturas o esguinces. Por ello es conveniente ejercitar los grupos musculares que existen alrededor de la rodilla y en este caso sobre todo los cuádriceps.
Investigaciones han constatado que los músculos más solicitados durante la práctica del esquí alpino son: cuádriceps, isquiosurales, glúteos, aductores, el erector de la columna, y los abdominales.
Los músculos y sus funciones
Sin intención de dar una clase de anatomía, es al menos curioso saber cuál es la función de estos músculos cuando esquiamos.
Como decía anteriormente los cuádriceps son los músculos más requeridos en el esquí ya que realizan un trabajo intenso manteniendo la postura semiflexionada y manteniendo una estabilidad ante las irregularidades del terreno.
Aunque en menor medida, es tan importante como los cuádriceps trabajar los isquiosurales(isquiotibiales). Si dejáramos de fortalecerlos, crearíamos una descompensación que podría provocarnos una lesión. Un ejemplo de ello es que al esquiar, es como si realizáramos contínuamente ejercicios de sentadilla. Si nos fijamos en la foto, al bajar requerimos de los cuádriceps y a subir de los isquiosurales, siento tan importantes unos como otros.
Los glúteos son importantes para la realización de los giros en el esquí, y además ayudan a que adoptemos una postura correcta.
La función de los aductores es mantener las piernas aproximadas para que no se separen cuando esquiamos. Su función es aún mayor cuando estamos iniciándonos y realizamos ejercicios de cuña.
El músculo erector de la columna es en realidad un conjunto de músculos y tendones que se extienden a lo largo de la columna vertebral, siendo más extensos en la zona lumbar que suele ser la más afectada por la posición semierguida que adoptamos. Lo que solemos llamar las lumbares. Al igual que las abdominales, actúan como estabilizadores y ayudan en la transmisión de fuerzas protegiendo al mismo tiempo columna.
Los tríceps, aunque no son los más utilizados he querido añadirlos ya que son los encargados de ejercer fuerza con los bastones para ayudar a desplazamos e impulsarnos sobre todo en zonas llanas. Es lo que conocemos como “remar”.
Plan de actuación
Es momento de ponerse al lío. La variedad de ejercicios y de programas de fortalecimiento son inmensas. El optar por unos o por otros depende también de nuestro objetivo, ya que existen varios tipos de fuerza y muchas formas de trabajarla.
Igualmente es amplio el abanico de material que podemos adquirir para realizar ejercicios en nuestra casa o en el exterior: mancuernas, balones medicinales, pesas rusas, barras, fitball, bosu, pelotas, cinta elástica, trx, etc… En esta ocasión sólo necesitaremos una esterilla, una comba y si se requiere, unas pesas para los ejercicios de piernas. Por supuesto, lo que no puede faltar es un poco de música
Mi planteamiento se centra en el acondicionamiento de la fuerza. Propongo para ello 10 ejercicios básicos de autocarga en los que sólo necesitaremos el peso de nuestro cuerpo, y que ejercitarán los músculos de los que he hablado anteriormente para la práctica del esquí. Los podremos hacer en casa o en dónde más nos apetezca.
CALENTAMIENTO:
Hay muchas variantes para saltar a la comba, pero con el salto básico que muchos aprendimos en el cole es suficiente. No dimitas si no te sale al principio porque en unos días tendrás cogido el truco. Haremos 4-5 series que durarán entre 15 segundos hasta 1 minuto (dependiendo de nuestra capacidad) con descansos de 1 minuto.
Consejos: Asegurarse de que la cuerda tiene la longitud adecuada; saltar con las puntas de los pies; no saltar demasiado alto para no agotarse rápidamente; mantener un pequeño movimiento circular con la muñeca e intentar no mover los brazos de arriba abajo y mantener los hombros relajados.
PARTE PRINCIPAL: EJERCICIOS
En todos los ejercicios habrá un descanso de 1-2 minutos entre cada *serie.
Los primeros ejercicios son de piernas. Con las sentadillas y zancadas trabajamos los cuádriceps, isquiosurales y glúteos. En todos los demás ejercicios trabajamos sobre todo la musculatura del tronco (abdomen y musculatura lumbar) que nos ayuda a obtener una postura firme y adecuada.
1. Sentadilla: pies separados a la anchura de los hombros, brazos cruzados en el pecho o pesas a los lados. Se realiza una flexión de 90º con la espalda recta y vigilando que la rodilla no sobrepase los dedos de los pies. Evitamos que las rodillas se vayan hacia fuera o hacia dentro. Se baja lentamente para que sea más eficaz. (Puedes elevar los talones con algo estable si tienes problemas de espalda para que se mantenga recta). 3 o 4 series de 10-12 repeticiones
2.Zancada frontal
Pies separados a la anchura de la cadera, manos en la cintura o pesas a los lados. Se adelanta un pie flexionando la pierna sin que la rodilla sobrepase los dedos del pie. La otra rodilla no toca con el suelo y se vuelve a la posición inicial. La espalda se mantiene recta y se controla que la rodilla de la pierna adelantada esté alineada con el pie y no lo sobrepasa. 3 o 4 series de 10-12 repeticiones con cada pierna, o se pueden alternar. (Este ejercicio se puede hacer también estático, es decir, manteniendo un pie alante y otro atrás y bajando una de las rodillas en vez de dar un paso).
3. Sentadilla con piernas separadas
Igual que el primer ejercicio de sentadilla pero con los pies más separados. De esta forma se trabajan más los aductores.
4. Zancada lateral
Pies separados a la anchura de los hombros, manos en la cintura o en el pecho o delante si tenemos pesas. Se realiza una zancada lateral manteniendo la espalda recta. Una pierna se flexiona mientras que la otra se mantiene estirada y se vuelve a la posición inicial. 3 o 4 series de 10-12 repeticiones con cada pierna. También se pueden alternar.
5. Sentadilla en la pared
Se apoya la espalda contra la pared como si estuviéramos sentados formando un ángulo de 90º . Se puede empezar con una inclinación menor e ir bajando a medida que se va cogiendo fuerza. Hacemos 3-4 series manteniendo esta posición durante 20-30 segundos dependiendo de lo que aguantemos.
6. Lumbares
Nos colocamos a gatas con las manos apoyadas en el suelo a la altura de los hombros y manteniendo la espalda recta. Levantamos una pierna a la vez que el brazo contrario, estirándolos lo máximo posible sin sobrepasar los 90º. Hacemos 3-4 series de 10-12 repeticiones cada pierna-brazo.
8. Plancha lateral dinámica: El cuerpo lateral con una pierna sobre la otra. Se apoya el antebrazo en el suelo y el otro en la cintura. Se mantiene una postura recta y se realizan elevación y descensos de la pelvis (caderas). 3 o 4 series de 10-12 repeticiones cada lado.
9. Tríceps con sillas: apoyamos las manos en una silla, cama, etc... Las manos deben estar un poco más separadas que la altura de los hombros. Deslizamos el tronco hacia abajo procurando no abrir los codos hacia los lados y volvemos a subir. 3 o 4 series de 8-10 repeticiones
10. Abdominales:
1. Acostados boca arriba con las manos detrás de la cabeza o estirados, y los pies en el suelo. Elevar el tronco hacia las rodillas con la barbilla mirando hacia ellas. Son pequeños movimientos repetitivos por lo que no hay que apoyar el tronco en el suelo en cada repetición.
2. Para ejercitar los lados de las abdominales, llevamos uno de los codos a la rodilla contraria.
3. Acostados boca arriba con las manos detrás de la cabeza con las rodillas elevadas y flexionadas. Acercamos la cabeza a las rodillas mediante encogimientos abdominales.
En todos series de 15-30 repeticiones
PARTE FINAL: Para terminar algunos estiramientos.
* A continuación un vídeo donde se ve la realización de todos los ejercicios. Comienza con un calentamiento, continúa con una parte principal en la que están los 10 ejercicios explicados, y termina con una parte final que consta de estiramientos.
Si no puedes ver el vídeo pincha aquí: El gimnasio en casa
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sábado, 28 de septiembre de 2013
¿TE GUSTA CORRER?
Empezar cuesta… y mucho. Que nadie nos engañe. Ya van las dos primeras semanas de entrenamiento y ha sido duro. No por la cantidad… ni siquiera por la calidad. Pero son como una barrera que hay que superar. Me siento pesada, sufro más de lo normal, el aire no me entra, me cuesta activarme… y en pleno “sufrimiento” una se acuerda del momento en el que dejó de hacer ejercicio por unas cosas o por otras. Yo las llamo “las semanas de la desintoxicación”. Mis amigos se ríen cuando lo digo, pero parece como si en esos días eliminaras todas las guarrerías que has estado comiendo; sudaras todas las tensiones de las que no pudiste deshacerte; y echaras al fin y al cabo todo lo malo que llevas dentro. Una catarsis en toda regla. Son dos semanas, tres… a veces cuatro. Pero hay que mantener la cabeza fuerte porque una vez que las superas, el cuerpo comienza a responderte y ya no quieres parar.
A mí me gusta correr desde hace muchísimos años. Y fuera del ámbito deportivo me han preguntado muchas veces el porqué. Muchos me dicen que correr es aburrido. Y muy típico lo de que “correr es de cobardes” para acabar con la conversación. Pues si, la verdad es que correr tiene un grado de esfuerzo e incluso de sufrimiento que no todo el mundo está dispuesto a aguantar. Sin embargo cuando uno se decide a plantarlo cara, se encuentra una multitud de beneficios y de sensaciones que hacen que se convierta en algo agradable y de lo que no quieres prescindir. Correr acaba convirtiéndose en un fin en sí mismo. Qué puedo decir: a mí me cambia el humor, libero mucho estrés, me hace sentir mejor, y siento como mi capacidad de concentración mejora.
Si, ya sé, algunos
ya estarán pensando qué tendrá que ver todo esto de correr con el
esquí. Pues tiene que ver, y mucho. Si
bien es cierto que el gesto técnico del movimiento de carrera es diferente al del
esquí alpino, no debemos olvidar que hay una serie de capacidades que debemos
mejorar como la resistencia, la fuerza y la velocidad. Y correr, aparte de mejorar nuestra condición física general, nos puede
preparar para la temporada de esquí en
todos los niveles.
Todo esto se traduce en que por ejemplo, nuestras bajadas serán más efectivas y nos
encontraremos con la fuerza y la resistencia necesaria para no decaer a lo
largo del día o de los días.
No pensemos que una preparación adecuada no es
necesaria si sólo vamos a subir a esquiar dos o tres días. Muchos son los que
cometen este error y acaban aturdidos de
cansancio al poco tiempo de subir a las pistas. Sin contar con que las
probabilidades de lesionarse son mayores. ¡¡No dejes que eso ocurra y recuerda que todavía quedan dos meses para que comience
la temporada de esquí!!! Ahora es el
momento de ponerse a ello y de disfrutar de los resultados.
Puesto que mi preparación está muy relacionada con
correr, sobre todo por gusto y afición, he decidido dar algunas nociones
básicas de entrenamiento para quienes deseen
unirse a este deporte. No sin olvidarnos que parte de lo que hagamos
estará también relacionado con la práctica del esquí.
¿TE ANIMAS A CORRER?
Has decidido comenzar a correr. Hace años que no lo
haces o es la primera vez que te pones al trapo. Pero crees firmemente que ya
ha llegado el momento de ponerte en forma. Pues bien, lo recomendable antes de nada
es hacer un reconocimiento médico. Y sabiendo desde qué condiciones partimos, podremos
elaborar un plan de entrenamiento.
Hay que comenzar despacio ya que el cuerpo necesita
adaptarse al esfuerzo. Y para ello empezaremos por ser capaces de realizar una
carrera continua. Fortaleceremos músculos, tendones, ligamentos y corazón. Esto
mejora la resistencia aeróbica, lo
cual implica correr a una intensidad moderada durante un tiempo prolongado y a
un ritmo constante.
El ritmo cardíaco se suele tomar como referencia
durante el ejercicio para evaluar el nivel de esfuerzo al que nos estamos
sometiendo. En este caso para la carrera
continua, lo ideal es correr a una intensidad entre un 60%-70% de nuestra
capacidad (volumen de oxígeno máximo), para que se produzcan cambios en el
organismo.¿Cómo conseguimos estos datos?
Esto se hace calculando nuestras pulsaciones máximas por minuto. Para ello hay
diversas fórmulas y evidentemente existen unas más precisas que otras. Es
interesante poder hacer una prueba de esfuerzo en el que te darán los datos
exactos, pero para salir del paso podemos utilizar la siguiente fórmula que nos
dará un dato orientativo. (Las máximas pulsaciones van disminuyendo con la
edad).
Hombres: 220-edad = máximas pulsaciones por minuto
Mujeres: 226 –edad= máximas pulsaciones por minuto
Ejemplo:
si tenemos un hombre de 30 años, sus
pulsaciones máximas serán de 220-30= 190. Y para correr a una intensidad
del 70% nos dará un resultado de 190x70% = 133. Por lo tanto habrá que mantener
las pulsaciones en torno a las 133 por minuto durante la carrera continua.
Las pulsaciones pueden verse con pulsómetro, o
tomarlas al principio y final de la carrera tomando el pulso por ejemplo en el
cuello (colocamos el dedo índice y corazón sobre los músculos que bajan por el
cuello, contamos los latidos durante 15 segundos y los multiplicamos por 4).
Yo he de decir que hace años que no me tomo las
pulsaciones. No soporto llevar pulsómetro ni nada que me moleste en el cuerpo
cuando corro. Puede que sea un poco especial, pero ni siquiera aguanto llevar
cascos para ir escuchando música. Pero sin desviarme del tema, hay que señalar que
una de las cosas que te aporta correr es que llega un momento en el que
comienzas a conocer tu cuerpo en un alto grado, así como tus niveles de esfuerzo.
Por eso, a no ser que necesites un elevado control de tus pulsaciones, no es
necesario obsesionarse con ellas. El cuerpo es sabio y te va a responder cuándo
puede y cuándo no. Poco a poco irás
sintiendo el ritmo que debes de llevar. Es lo que se llama correr por
sensaciones. Sin embargo, el pulsómetro es muy útil y además recomendable,
puesto que ayuda a llevar un mejor seguimiento y control de lo que hacemos. Cada
uno puede optar por llevarlo o no.
Es idóneo correr al menos tres días por semana y
dejar entre medias un día de descanso (o realizar en esos días libres un
programa de fortalecimiento). También podemos hacer dos días de carrera, descanso
y otro día de carrera. Eso cada uno lo decide en función de tiempo,
preferencias, etc… Pero descansar forma parte del entrenamiento y es necesario recuperar y
regenerar los músculos.
Un plan para empezar
Un plan de entrenamiento sencillo para conseguir llegar a correr 30 minutos sin parar empezando desde cero, es ir aumentando cada dos o tres semanas 5 minutos de carrera continua. Podemos comenzar la primera semana haciendo 10 minutos. Si no se consiguen hacer seguidos no es un problema, ya que se puede llegar a esos 10 minutos intercalando partes andando, pero nunca parando.
Un ejemplo sería realizar 4 minutos de carrera
continua, seguidamente hacer 2 minutos andando y nuevamente 4 minutos de carrera continua. En total 10
minutos. (Puedes bajar o subir los tiempos que haces caminando, las
repeticiones, así como los tiempos en
función de tu estado físico).
Lo importante es que ese aumento de 5 minutos sólo
se realice cuando se sea capaz realmente de completar los minutos de carrera
continua anteriores. Es decir, cuando soy capaz de correr 10 minutos sin andar,
es el momento de ampliar el tiempo a 15 minutos. Y así de 15 a 20, de 20 a 25, de 25 a 30, etc…
En dos o tres meses se consigue llegar a los 30 minutos
que se propusieron. Y es en este momento
cuando nuestro empeño deberá enfocarse en aumentar nuestra velocidad de carrera
durante esos 30 minutos. Si por ejemplo eres fiel a una ruta que hacías en 30
minutos, debemos intentar ir haciéndola más rápido. En los minutos sobrantes
para completar el tiempo, se correrá más suave. Así, podemos darnos cuenta de que
un recorrido que hacíamos en 30 minutos, al cabo de unas semanas podemos llegar
a hacerlo en 26 e incluso menos.
PARA MEJORAR TU RENDIMIENTO
Una vez llegado a este punto, podemos comenzar a incluir otra serie de entrenamientos que nos prepararán en mayor medida para una de las capacidades esenciales del esquí alpino: la resistencia anaeróbica. Esquiando, esto correspondería a los esfuerzos de intensidad elevada que realizaríamos en cada bajada.
¿Qué es la resistencia aeróbica y anaeróbica?
Para preparar al cuerpo a estas intensidades, uno de
los entrenamientos más eficaces es el entrenamiento interválico.
Entrenamiento interválico
Con este método se combina la resistencia aeróbica y la anaeróbica, consiguiendo aumentar no sólo la resistencia sino la velocidad y la fuerza. Proporciona mejores resultados en todos los sentidos. Un ejemplo de ello, es cuando realizamos una bajada esquiando fuerte o por nieve que nos obligue a esforzarnos más. Puede llegar un punto en el que las piernas se nos quedan agarrotadas y nos falta la respiración. Es en este momento cuando el entrenamiento cobra su principal importancia, ayudando a retardar estos síntomas y por supuesto a recuperarnos con mayor facilidad cuando las pulsaciones se disparan.
Este entrenamiento consiste en correr a un ritmo bajo que dura entre 25 y 30 minutos manteniendo una frecuencia cardiaca como la que describí anteriormente en la carrera continua (entre 60%-70% de intensidad). La diferencia es que durante ese tiempo se realizarán intervalos de carrera en los que la intensidad se incrementará hasta un 80%-90% de nuestra capacidad.
Ejemplo: tomando el individuo de 30 años que describía anteriormente (cuyas pulsaciones máximas eran de 190), ir al 90% de intensidad implicaría correr alrededor de las 172 pulsaciones por minuto (190 x 90%= 172)
Podemos comenzar entrando en calor durante unos 5 minutos para posteriormente comenzar a hacer intervalos rápidos a ese 80-90% de intensidad. Estos intervalos pueden durar entre 30 segundos hasta 2 minutos, y se alternan con recuperaciones activas de 1 a 3 minutos, que haremos corriendo lentamente o si se nos hace demasiado exigente, andando rápido.
El tiempo de los intervalos tanto de alta intensidad como los de recuperación activa varían en función de lo que nosotros decidamos. Eso sí, es importante terminar corriendo unos 5 minutos muy despacio para estabilizarnos (aproximadamente al 50%). No es aconsejable parar en seco.
También la ruta que sigamos puede ser la que defina nuestros intervalos. De esta manera podemos decidir qué sectores hacer más rápido y cuales más despacio. Ésta es la forma que a mí me gusta utilizar, ya que son rutas que ya conocemos muy bien y que nos facilitan no estar constantemente atentos al cronómetro. Digamos que se trata de hacer intervalos por distancias. Además es muy bueno buscar terrenos que nos obliguen a hacer cuestas. De esta manera trabajaremos la fuerza-resistencia e incluso la fuerza explosiva dependiendo su longitud e inclinación.
Estas sesiones son muy exigentes. Por lo que es aconsejable hacer por ejemplo dos días de entrenamiento en intervalos y otro día de carrera continua suave. O empezar haciendo sólo un día de intervalos y el resto de carrera continua.
Con este método se combina la resistencia aeróbica y la anaeróbica, consiguiendo aumentar no sólo la resistencia sino la velocidad y la fuerza. Proporciona mejores resultados en todos los sentidos. Un ejemplo de ello, es cuando realizamos una bajada esquiando fuerte o por nieve que nos obligue a esforzarnos más. Puede llegar un punto en el que las piernas se nos quedan agarrotadas y nos falta la respiración. Es en este momento cuando el entrenamiento cobra su principal importancia, ayudando a retardar estos síntomas y por supuesto a recuperarnos con mayor facilidad cuando las pulsaciones se disparan.
Este entrenamiento consiste en correr a un ritmo bajo que dura entre 25 y 30 minutos manteniendo una frecuencia cardiaca como la que describí anteriormente en la carrera continua (entre 60%-70% de intensidad). La diferencia es que durante ese tiempo se realizarán intervalos de carrera en los que la intensidad se incrementará hasta un 80%-90% de nuestra capacidad.
Ejemplo: tomando el individuo de 30 años que describía anteriormente (cuyas pulsaciones máximas eran de 190), ir al 90% de intensidad implicaría correr alrededor de las 172 pulsaciones por minuto (190 x 90%= 172)
Podemos comenzar entrando en calor durante unos 5 minutos para posteriormente comenzar a hacer intervalos rápidos a ese 80-90% de intensidad. Estos intervalos pueden durar entre 30 segundos hasta 2 minutos, y se alternan con recuperaciones activas de 1 a 3 minutos, que haremos corriendo lentamente o si se nos hace demasiado exigente, andando rápido.
El tiempo de los intervalos tanto de alta intensidad como los de recuperación activa varían en función de lo que nosotros decidamos. Eso sí, es importante terminar corriendo unos 5 minutos muy despacio para estabilizarnos (aproximadamente al 50%). No es aconsejable parar en seco.
También la ruta que sigamos puede ser la que defina nuestros intervalos. De esta manera podemos decidir qué sectores hacer más rápido y cuales más despacio. Ésta es la forma que a mí me gusta utilizar, ya que son rutas que ya conocemos muy bien y que nos facilitan no estar constantemente atentos al cronómetro. Digamos que se trata de hacer intervalos por distancias. Además es muy bueno buscar terrenos que nos obliguen a hacer cuestas. De esta manera trabajaremos la fuerza-resistencia e incluso la fuerza explosiva dependiendo su longitud e inclinación.
Estas sesiones son muy exigentes. Por lo que es aconsejable hacer por ejemplo dos días de entrenamiento en intervalos y otro día de carrera continua suave. O empezar haciendo sólo un día de intervalos y el resto de carrera continua.
ALGUNAS RECOMENDACIONES
PARA CORREDORES QUE SE INICIAN
-
Comienza siempre con un calentamiento
previo que podemos hacer andando y realizando movimientos articulares.
-
Realiza estiramientos después de cada
sesión. La finalidad primordial del estiramiento es reducir la tensión
muscular que se genera cada vez que realizamos una actividad física, y en
ningún caso deberemos llegar al punto de sentir dolor.
-
Es importante buscar rutas con terreno
de hierba, tierra o arena. Terrenos en definitiva blandos, ya que correr en
asfalto es muy agresivo para las articulaciones.
-
Un truco para no desesperarse al
principio, es marcar una ruta de ida y vuelta. De esta forma se controla mejor
la distancia y te motivas a no parar.
-
Hay que empezar despacio o al ritmo
establecido, pero no más rápido de lo que vamos a terminar.
-
Si salimos con alguien a correr, podemos
controlar nuestro ritmo hablando. Si hablas demasiado fluido es que no te estás
esforzando lo suficiente, y si te cuesta demasiado es que vas demasiado rápido.
-
Ir escuchando música puede hacernos el
camino menos duro y motivante.
-
Cuidado con salir con alguien que se
tome los entrenamientos como una competición o como un pique. Sobre todo al
principio. Cada persona debe ser
consciente de sus capacidades, no siendo ni mucho menos peor que de las de
otros. No hay que compararse, si no superarse poco a poco a uno mismo.
-
No debemos terminar cada sesión
exhaustos, sino acabar con la sensación de que se podría continuar un poquito
más.
-
Correr es muy eficaz si se quiere
adelgazar, lo cual es muy bueno si sobran algunos kilos. Esto ayuda entre
muchas cosas a que las rodillas sufran menos estrés tanto corriendo como
esquiando. Pero por favor, nada de fajas, sudaderas de plástico ni nada por el
estilo para sudar más: ¡¡la grasa no se suda!! Sólo conseguirás deshidratarte
antes, perder sales minerales y bajar por lo tanto el rendimiento. Lo que
queremos es quemar grasa, y si bajamos el rendimiento esto no sucederá.
-
Lo mismo ocurre con las saunas… la grasa
no se evapora.
-
No empieces los primeros días dándolo
todo, o no podrás continuar los meses o incluso la semana que te queda por
delante. Todo lleva su tiempo.
- Utiliza zapatillas de correr. Nada de zapatillas de baloncesto, tenis, aerobic, etc... o cualquier zapatilla deportiva. Cada una de ellas tiene unas funciones y características diferentes. Usar un calzado inadecuado puede llegar a crearnos una lesión.
-
Es recomendable aprender técnica de carrera.
Para ello existe gran variedad de ejercicios como son los multisaltos
(ejercicios con saltos). Estos ejercicios no sólo mejoran la coordinación, la
velocidad y la amplitud de la zancada al correr, sino que además cumplen un
trabajo específico del entrenamiento del esquí alpino desarrollando la fuerza y
la potencia de las piernas.
* Cada persona debe responder a sus
capacidades y adecuar las sesiones a su nivel. Todo lo descrito anteriormente
está expicado a grandes rasgos, y no corresponden a un plan de entrenamiento personalizado
ni plenamente específico para el esquí alpino. Los métodos y maneras de combinar entrenamientos son infinitas, siendo el plan propuesto una buena forma entre otras de
prepararse físicamente de cara a la temporada.
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lunes, 16 de septiembre de 2013
OBJETIVOS Y PLANIFICACIÓN II
Nueva planificación y objetivos para la temporada 2013-2014
Este año hay diferencias con respecto al pasado. Como pretemporada, esta vez dispongo de 11 semanas de preparación física general en vez de 10. Teniendo en cuenta que este año empiezo en mejor estado de forma que el anterior.
Decir que esta preparación general también está ligada a un entrenamiento de pesas para fortalecer la musculatura a nivel general, y que como novedad, tengo la idea de coger los patines a partir de la segunda quincena de octubre. Algo que será bastante nuevo para mí, pero cuya transferencia al esquí seguro será efectiva.
La preparación específica empezará el día en que comience a esquiar. Del 1 al 8 de diciembre iniciaría una puesta a punto, es decir, serían días para volver a adaptarme a la nieve y a los esquís. Esperemos que mis pronósticos en cuanto a la apertura de la estación de Baqueira-Beret sean buenos.
Del 9 al 20 de diciembre tendré la formación técnica del curso de Técnico Deportivo de Esquí Alpino nivel I, y del 21 de diciembre en adelante podré continuar libremente con los entrenamientos, en base a los objetivos marcados a continuación.
En total 17 semanas de esquí; 4 semanas más que la temporada anterior.
Mi entrenador de esquí, así como apoyo y guía durante esta temporada seguirá siendo Álvaro Mena.
- OBJETIVO GENERAL: perfeccionamiento del paralelo.
- OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
- Realización de cambios de ritmo con giro corto y medio, llegando a automatizar la posición, el ritmo y la línea a seguir.
- Mejora de la toma de cantos, es decir, mejorar la conducción de los giros en las curvas.
- Aumento de la velocidad mediante la mejora del deslizamiento.
- Clavada de bastón eficiente
- Perfeccionamiento de la posición de brazos y tronco
- Mejora de la adaptabilidad a toda clase de terreno.
- Como objetivos específicos especiales, hemos decidido dedicar un tiempo al aprendizaje de los saltos y la técnica de baches:
- Iniciación a los saltos
- Iniciación a los baches
Las bases están construídas; ahora toca pulir y ampliar experiencia. Los objetivos son realistas, aunque no por ello fáciles. Este año quiero marcar la diferencia, asi que tengo mucho trabajo por delante :-)
miércoles, 11 de septiembre de 2013
CONCLUSIONES Y VIDEOS DEL PROYECTO 2012-2013
Tras la prueba de acceso no volví a tocar la nieve. Aunque una de mis inquietudes era quedarme en Vielha todo el año, las cosas se complicaron y tuve que volverme a Madrid. Fue raro; y tras todo el invierno metida en otro mundo, me sentía fuera de lugar. Estaba un poco triste ya que muchos de mis planes no pude llevarlos a cabo. Así que dejé el blog hasta volver a sentirme con ganas.
En mayo, después de un mes de descanso, decidí volver a correr. Me costó mucho volver a rendir como deseaba pero terminé llevando un ritmo muy bueno. Hasta agosto, que debido al cansancio y el trabajo dejé de nuevo de entrenar.
Y dicho y hecho, aquí estoy de nuevo. Y no podía pasar por alto las conclusiones finales de la temporada pasada. Ya que en base a ellas he podido tomar referencias y tenerlas en cuenta para esta próxima temporada.
- En la siguente gráfica, muestro 5 parámetros que he elegido y que considero que son los que más han influído en mi preparación durante los 50 días de entrenamiento de esquí:
Esfuerzo físico: Al comienzo (los diez primeros días) no sentía realizar mucho esfuerzo. Estoy bien preparada y echo en falta más movimiento. Pero a medida que empiezo a tener más técnica y a dedicar más horas en pista, éste aumenta para seguir manteniendo el rendimiento así como la velocidad de aprendizaje propuesto. Empiezo por tanto a sentirlo a partir del día 20 de esquí, y empiezo a requerir de más exigencia de ese día en adelante. El día 40 comienzo a relajarme debido al alto pico de cansancio al que he llegado.
Cansancio: Al comienzo no sentía un cansancio más allá de lo normal. Es aproximadamente a partir del día 30 cuando comienza a subir de forma elevada hasta el día 40, viéndome incapaz de mantener el ritmo anterior. Bajo durante los 10 últimos días intensidad de entrenamiento para centrarme más en cosas más específicas y dedicando más días de esquí libre.
Deduzco o por lo menos así lo he sentido, que el esquí alpino es un deporte en el cual el cansancio es acumulativo. Con ello quiero decir que en otros deportes tales como el atletismo soy más consciente de la resistencia ejercida en cada sesión. Sin embargo no me ocurrió lo mismo en el esquí, en el cual a veces no era plenamente consciente del esfuerzo realizado hasta que llegaba a casa.
*¿Se hubiera retardado más el cansancio con una mayor preparación física previa?. No lo sé. Pero a pesar de estar preparada, cabe la posibilidad de que con una preparación mayor hubiera mantenido mejor el rendimiento esos 10 últimos días. Aún así, no hay que olvidarse que todo es un conjunto de factores, no siendo la preparacíón física o el cansancio factores independientes.
Velocidad de aprendizaje: desde el principio es muy alta, manteniéndose en porcentajes elevados hasta el día 25, a partir del cual sólo desciende moderadamente hasta el día 40. De este día en adelante la velocidad de aprendizaje decrece hasta un 50% y se mantiene hasta el final.
Motivación: comencé motivada pero el tiempo me mostró que no tanto como creía en un principio. Mi motivación se vió muy acrecentada a medida que iba aprendiendo y me sentía capaz de hacer más cosas. De tal manera que llego a un 100% entre el día 35 y 40 de esquí, que es donde coinciden todos los picos de esfuerzo físico, cansancio y velocidad de aprendizaje. Tras esos días y un bloqueo físico-psicológico en el día 40 la motivación baja fuertemente, y la recuperé 5 días antes de la primera prueba de acceso en un 80%.
Técnica: ha sido el punto más fuerte del todo el proyecto, manteniéndose prácticamente al 100% en todas las sesiones y siendo mi pensamiento principal. Los últimos 10 días, debido al bloqueo mencionado y al no poder asimilar más técnica al ritmo anterior, se decidió incluir menos ejercicios de técnica y asimilar la ya aprendida hasta el momento.
Esto me plantea una cuestión; ¿podría haber seguido aprendiendo más técnica esos útimos 10 días con más descansos de asimilación?. Álvaro y yo pensamos que tal vez hubiera sido lo adecuado entre los días 30-35 aproximádamente, teniéndo en cuenta que la velocidad de aprendizaje ya había comenzado a decrecer (aún siendo de forma moderada). Sin embargo, el resultado final fue satisfactorio pese a ello, prevalenciendo la técnica (ejercicios técnicos adaptados a mi nivel de aprendizaje) sobre la experiencia (km de esquí acumulados).
- Por otro lado he hecho otros dos gráficos donde se pueden apreciar los porcentajes de tipo de terreno en los que esquié durante toda la temporada, así como las condiciones meteorológicas. Todo ello influyó bastante en mi entrenamiento, siendo todo un conjunto de caracteres a tener en cuenta.
En la gráfica tiempo, se puede ver cómo sólo un 20% de los días en los que subí a esquiar hizo sol o un tiempo normal (entendiéndo como normal como buen tiempo, o con condiciones cómodas para esquiar). El resto, un 80% de los días, las condiciones fueron complicadas al menos para mí (frío, viento, baja visibilidad, lluvia, etc..) y a las cuales tuve que hacer frente para llevar el proyecto adelante. He de reconocer que mi actitud era mucho peor sobre todo los días de más frío, en los que deseaba terminar lo antes posible.
Pincha el enlace:
- 3 días. Primeros ejercicios, cuña y giro en cuña.
- 17 días. Ejercicios y paralelo elemental.
- 21 días. Paralelo elemental. Introducción a la toma de cantos. Fuera de pista y primeros saltos.
- 27 días. Introducción al giro corto, one foot, giro conducido y fuera de pista.
- 34 días. Viraje de radio medio y ejercicios de mayor dificultad.
- 44 días. Primer contacto con trazados. Aumentando la fluidez de movimiento.
- 50 días. La evolución.
*En el próximo artículo nueva planificación y nuevos objetivos. Esta temporada promete :-)
lunes, 8 de abril de 2013
EL DESENLACE
Ha pasado un tiempo desde que no escribo y los motivos no son pocos. Tras la realización de la prueba de acceso y la espera del resultado necesitaba un descanso. Y qué mejor que unos días sin hacer nada e ir a esquiar con toda la tranquilidad del mundo. Ahora puedo explicar lo que sucedió y qué ha pasado durante este corto periodo de tiempo.
El viernes 22 de marzo publicaron las listas provisionales. Para mí fue una triste sorpresa ver que era NO APTA. Fue extraño, ya que realmente muchos pensábamos que la había superado. Había pasado el gigante a la primera y me preguntaba si tan mal había hecho las pruebas técnicas. La verdad es que no sé cómo se evaluó pero pensé que algo no iba bien y no dudé en reclamar. Aunque de poco sirvió. Nadie se puso en contacto conmigo. Nadie me explico qué hice mal. Sólo esperé a que publicaran las notas finales y mi nota no había cambiado. La verdad es que tenía algo de resentimiento y me dije que las cosas no iban a quedarse así. Mantuve la calma y con ayuda, busqué más pruebas de acceso a las que presentarme. Estaba cansada pero iba a luchar hasta el final. Sin embargo esta vez decidí no hacerlo público. Entre otras cosas a mi me proporcionaba mucha menos presión.
Dejé de entrenar pero no dejé de esquiar. Fui un día a la quedada de Nevasport en Peyragudes y me hizo ver las cosas de otra forma. El sentimiento amargo de las duras críticas que había recibido en mis últimos artículos desapareció. (¡¡¡Un saludo a tod@s¡¡¡).
Me costó mantener el silencio cuando me preguntaban por el resultado, aunque gratamente me dí cuenta que todos pensaban que la había pasado. Pero no era así. Bajo mi sonrisa estaba el pensamiento de que todavía no había acabado. Tenía otra oportunidad y la semana siguiente me presentaba a otra prueba.
Fue la semana pasada. Tenía más nervios que la primera vez pero mi confianza era mayor. Sólo había esquiado 5 días más pero me sentía con mucha más seguridad. (En total 55 días de esquí).
El gigante lo pasé a la primera y esta vez no tuve ningún problema en las pruebas técnicas.
El resultado es ¡¡¡APTA!!!
Estoy contenta y por fin relajada. He necesitado mi tiempo para pensar en lo que voy a hacer, y es algo que iré definiendo a lo largo de este mes.
Quería hablar de las claves de este proyecto, su metodología, las conclusiones, y un análisis de cómo fui sintiendo la evolución a nivel técnico, físico y psicológico. Pero he creído más adecuado hacerlo todo en un artículo aparte (que será el siguiente).
Lo que sí quiero es hablar de algo que sobre todo ahora al terminar, me ha movido bastante.
Cuando fui aproximándome a mi meta algunos empezaron a sentirse molestos y a juzgarme. Sin embargo nunca antes lo hicieron en mis primeros vídeos cuando poco se me veía hacer. Y lo único que me ha dado a pensar es que toda esa frustración se desencadenó cuando me aproximaba a conseguirlo.
Por otra parte el nivel de las pruebas de acceso es algo en lo que yo ni pincho ni corto. Yo he hecho mi camino y he llegado a un determinado nivel al cual aspiraba. Para mí, eso es lo que vale y mi logro personal.
Veo necesario decir que cuando comencé muy pocos creyeron en mí. La meta a la que aspirábamos mi entrenador y yo parecía muy poco realista. Y ahora que ya se ha conseguido algunos se apuntan al carro diciendo que lo hicieron como yo en 20 días…
Quiero poner orden antes de que esto parezca la panacea. Antes de empezar con el proyecto, todos nos decían que la meta no era posible. Que daba igual la metodología. Que necesitaba muchos más años de esquí. Que no daría la talla. Y para mí no ha sido fácil escuchar esto constantemente. Llevo escuchando que me queda mucho desde que empecé. Y es cierto. Pero desde luego me queda mucho menos que si hubiera dejado que me desanimaran. "La metodología, la implicación y una preparación adecuada son imprescindibles".
La metodología del aprendizaje del esquí no es un libro de recetas y todavía hay cosas que pueden cambiarse o alterar en beneficio de los que queremos aprender, de los que enseñan y de los que queremos enseñar en un futuro próximo.
Para terminar, decir que me quedo con todo lo bueno. No olvido a todos los que me habéis apoyado.
Ahora... me queda un largo camino por recorrer :-)
¡¡Hasta pronto!!
El viernes 22 de marzo publicaron las listas provisionales. Para mí fue una triste sorpresa ver que era NO APTA. Fue extraño, ya que realmente muchos pensábamos que la había superado. Había pasado el gigante a la primera y me preguntaba si tan mal había hecho las pruebas técnicas. La verdad es que no sé cómo se evaluó pero pensé que algo no iba bien y no dudé en reclamar. Aunque de poco sirvió. Nadie se puso en contacto conmigo. Nadie me explico qué hice mal. Sólo esperé a que publicaran las notas finales y mi nota no había cambiado. La verdad es que tenía algo de resentimiento y me dije que las cosas no iban a quedarse así. Mantuve la calma y con ayuda, busqué más pruebas de acceso a las que presentarme. Estaba cansada pero iba a luchar hasta el final. Sin embargo esta vez decidí no hacerlo público. Entre otras cosas a mi me proporcionaba mucha menos presión.
Dejé de entrenar pero no dejé de esquiar. Fui un día a la quedada de Nevasport en Peyragudes y me hizo ver las cosas de otra forma. El sentimiento amargo de las duras críticas que había recibido en mis últimos artículos desapareció. (¡¡¡Un saludo a tod@s¡¡¡).
Me costó mantener el silencio cuando me preguntaban por el resultado, aunque gratamente me dí cuenta que todos pensaban que la había pasado. Pero no era así. Bajo mi sonrisa estaba el pensamiento de que todavía no había acabado. Tenía otra oportunidad y la semana siguiente me presentaba a otra prueba.
Fue la semana pasada. Tenía más nervios que la primera vez pero mi confianza era mayor. Sólo había esquiado 5 días más pero me sentía con mucha más seguridad. (En total 55 días de esquí).
El gigante lo pasé a la primera y esta vez no tuve ningún problema en las pruebas técnicas.
El resultado es ¡¡¡APTA!!!
Estoy contenta y por fin relajada. He necesitado mi tiempo para pensar en lo que voy a hacer, y es algo que iré definiendo a lo largo de este mes.
Quería hablar de las claves de este proyecto, su metodología, las conclusiones, y un análisis de cómo fui sintiendo la evolución a nivel técnico, físico y psicológico. Pero he creído más adecuado hacerlo todo en un artículo aparte (que será el siguiente).
Lo que sí quiero es hablar de algo que sobre todo ahora al terminar, me ha movido bastante.
Cuando fui aproximándome a mi meta algunos empezaron a sentirse molestos y a juzgarme. Sin embargo nunca antes lo hicieron en mis primeros vídeos cuando poco se me veía hacer. Y lo único que me ha dado a pensar es que toda esa frustración se desencadenó cuando me aproximaba a conseguirlo.
Por otra parte el nivel de las pruebas de acceso es algo en lo que yo ni pincho ni corto. Yo he hecho mi camino y he llegado a un determinado nivel al cual aspiraba. Para mí, eso es lo que vale y mi logro personal.
Veo necesario decir que cuando comencé muy pocos creyeron en mí. La meta a la que aspirábamos mi entrenador y yo parecía muy poco realista. Y ahora que ya se ha conseguido algunos se apuntan al carro diciendo que lo hicieron como yo en 20 días…
Quiero poner orden antes de que esto parezca la panacea. Antes de empezar con el proyecto, todos nos decían que la meta no era posible. Que daba igual la metodología. Que necesitaba muchos más años de esquí. Que no daría la talla. Y para mí no ha sido fácil escuchar esto constantemente. Llevo escuchando que me queda mucho desde que empecé. Y es cierto. Pero desde luego me queda mucho menos que si hubiera dejado que me desanimaran. "La metodología, la implicación y una preparación adecuada son imprescindibles".
La metodología del aprendizaje del esquí no es un libro de recetas y todavía hay cosas que pueden cambiarse o alterar en beneficio de los que queremos aprender, de los que enseñan y de los que queremos enseñar en un futuro próximo.
Para terminar, decir que me quedo con todo lo bueno. No olvido a todos los que me habéis apoyado.
Ahora... me queda un largo camino por recorrer :-)
viernes, 22 de marzo de 2013
Y LLEGÓ EL DÍA
Eran las dos de la madrugada, las tres… no podía dormir. Al día siguiente tenía la prueba de acceso. Caí de cansancio pero a las siete estaba en pie.
Salí a primera hora de la mañana para plantarme en el telesilla. Quería calentar y liberar tensiones. Así que hice todas las bajadas que pude.
A las 10:00 todos estábamos arriba en el antiguo Stadium de Baqueira con nuestro dorsal, y esperando que llegara nuestro turno para realizar la primera prueba a la que nos enfrentabamos: el Gigante. Éramos 89 aspirantes de todos los niveles. Los nervios se palpaban.
Yo estaba concentrada pero alterada. Hasta que llegó mi turno. Como teníamos la posibilidad de realizar dos bajadas, decidí asegurar la primera ya que no se nos dio la opción de reconocer el trazado.
Llegué a meta y… ¡¡¡apta!!! Había entrado en el tiempo estimado. Al terminar todos de bajar, me comentaron que se habían caído unos diez aspirantes. Algo que no me extrañó debido al muro de la salida. Eso si; la nieve estaba estupenda.
Era pronto para emocionarse puesto que aún me faltaban dos pruebas. Así que volví a calentar motores. La siguiente prueba era la bajada en un fuera de pista. Y…¡¡vaya fuera de pista!! El desnivel se las traía, y la nieve del terreno bacheado había comenzado a ponerse dura. Sinceramente pensé que nos querían poner realmente en una situación dificil. Y qué mejor que hacernos bajar por ahí.
Arriba esperando, por más que me movía no conseguía entrar en calor. Empezó a hacer frío. Los nervios me estaban dejando petrificada y no veía el momento de que me tocara. Cuando llegó mi turno, miré hacia abajo y me lancé sin tiempo de pensar. Los miedos no existían. Comencé bien hasta que al final de un viraje tropecé en un bache que me hizo desequilibrar. Me asusté pero rápidamente recuperé el control. Sin embargo al llegar abajo no tuve buenas sensaciones. En fin... qué rabia. Estas cosas ocurren y la presión inevitablemente estaba haciendo mella.
Pero esto no había terminado. Quedaba la última prueba técnica en la que debíamos realizar giros cortos en una pista pisada. A pesar de que conozco mis limitaciones técnicas, creo que lo hice bien. Si; esta vez llegué con una buena sensación. Pero me preguntaba cómo de negativo había sido mi desequilibrio en el fuera de pista.
Eran las 14:00 de la tarde y habíamos terminado. Estaba agotada por la tensión y mis dudas no me dejaban descansar. Todavía tengo el estómago encogido a la espera de un resultado definitivo.
En todo este tiempo he dado lo mejor de mí. Y no sé porqué, tengo un sentimiento extraño. La primavera empieza y me veo envuelta en mucha incertidumbre. Me pregunto cómo será recompensado mi esfuerzo. Sólo sé que sea cual sea el resultado seguiré entrenando. Y... si finalmente no obtengo un aprobado, he de decir que rendirme no entra en mis planes:)
Este desenlace será el miércoles 27 de marzo, día en el cual saldrán las listas finales. Hasta entonces he decidido darme un tiempo de relajación y descanso. Estoy preparada para lo bueno y para lo malo, pero necesito no pensar.
Por otra parte, indiferentemente de lo que pase, quiero expresar mi más profunda admiración a alguien que se merece todo mi reconocimiento. Álvaro Mena; que creyó en mí desde el primer momento; que encontró horas de donde no las había para estar conmigo; que me ha enseñado no sólo a esquiar, sino todos sus conocimientos como esquiador y como profesor; y sobre todo, porque ha sabido transmitirme lo bonito que es este deporte y la pasión que siente por él.
Os dejo mi último vídeo, el cual conservaré con mucho cariño. En él, muestro cómo ha sido mi evolución desde el primer hasta el último.
“Para empezar un gran proyecto hace falta valentía. Para terminar un gran proyecto hace falta perseverancia”
Salí a primera hora de la mañana para plantarme en el telesilla. Quería calentar y liberar tensiones. Así que hice todas las bajadas que pude.
A las 10:00 todos estábamos arriba en el antiguo Stadium de Baqueira con nuestro dorsal, y esperando que llegara nuestro turno para realizar la primera prueba a la que nos enfrentabamos: el Gigante. Éramos 89 aspirantes de todos los niveles. Los nervios se palpaban.
Yo estaba concentrada pero alterada. Hasta que llegó mi turno. Como teníamos la posibilidad de realizar dos bajadas, decidí asegurar la primera ya que no se nos dio la opción de reconocer el trazado.
Llegué a meta y… ¡¡¡apta!!! Había entrado en el tiempo estimado. Al terminar todos de bajar, me comentaron que se habían caído unos diez aspirantes. Algo que no me extrañó debido al muro de la salida. Eso si; la nieve estaba estupenda.
Era pronto para emocionarse puesto que aún me faltaban dos pruebas. Así que volví a calentar motores. La siguiente prueba era la bajada en un fuera de pista. Y…¡¡vaya fuera de pista!! El desnivel se las traía, y la nieve del terreno bacheado había comenzado a ponerse dura. Sinceramente pensé que nos querían poner realmente en una situación dificil. Y qué mejor que hacernos bajar por ahí.
Arriba esperando, por más que me movía no conseguía entrar en calor. Empezó a hacer frío. Los nervios me estaban dejando petrificada y no veía el momento de que me tocara. Cuando llegó mi turno, miré hacia abajo y me lancé sin tiempo de pensar. Los miedos no existían. Comencé bien hasta que al final de un viraje tropecé en un bache que me hizo desequilibrar. Me asusté pero rápidamente recuperé el control. Sin embargo al llegar abajo no tuve buenas sensaciones. En fin... qué rabia. Estas cosas ocurren y la presión inevitablemente estaba haciendo mella.
Pero esto no había terminado. Quedaba la última prueba técnica en la que debíamos realizar giros cortos en una pista pisada. A pesar de que conozco mis limitaciones técnicas, creo que lo hice bien. Si; esta vez llegué con una buena sensación. Pero me preguntaba cómo de negativo había sido mi desequilibrio en el fuera de pista.
Eran las 14:00 de la tarde y habíamos terminado. Estaba agotada por la tensión y mis dudas no me dejaban descansar. Todavía tengo el estómago encogido a la espera de un resultado definitivo.
En todo este tiempo he dado lo mejor de mí. Y no sé porqué, tengo un sentimiento extraño. La primavera empieza y me veo envuelta en mucha incertidumbre. Me pregunto cómo será recompensado mi esfuerzo. Sólo sé que sea cual sea el resultado seguiré entrenando. Y... si finalmente no obtengo un aprobado, he de decir que rendirme no entra en mis planes:)
Este desenlace será el miércoles 27 de marzo, día en el cual saldrán las listas finales. Hasta entonces he decidido darme un tiempo de relajación y descanso. Estoy preparada para lo bueno y para lo malo, pero necesito no pensar.
Por otra parte, indiferentemente de lo que pase, quiero expresar mi más profunda admiración a alguien que se merece todo mi reconocimiento. Álvaro Mena; que creyó en mí desde el primer momento; que encontró horas de donde no las había para estar conmigo; que me ha enseñado no sólo a esquiar, sino todos sus conocimientos como esquiador y como profesor; y sobre todo, porque ha sabido transmitirme lo bonito que es este deporte y la pasión que siente por él.
Os dejo mi último vídeo, el cual conservaré con mucho cariño. En él, muestro cómo ha sido mi evolución desde el primer hasta el último.
“Para empezar un gran proyecto hace falta valentía. Para terminar un gran proyecto hace falta perseverancia”
martes, 12 de marzo de 2013
SLALOM GIGANTE. EN LA RECTA FINAL
Me encuentro en la recta final. La semana que viene será mi prueba de acceso y me siento con ganas de que llegue el momento. El bloqueo fue más que superado y todo volvió a ir como siempre.
Vista a que en la prueba me piden realizar un Slalom Gigante, decidí por iniciativa propia apuntarme a mi primera carrera de esquí alpino en el 6º Trofeo Fundación Jesús Serra. Leí el formato de este campeonato y me gustó ya que era de tipo OPEN. Son contadas las carreras en las que se pueda participar sin licencia de corredor. Poder pasar por un trazado, es casi para privilegiados. Por eso no me lo pensé. Era una buena oportunidad de perder miedos y prepararme al menos psicológicamente ante la prueba. Además me apetecía ver una competición de cerca ya que siempre las había visto en televisión y… que mejor que sentirla en mis propias carnes. Pero en realidad yo sólo tenía tres objetivos: pasármelo bien, conocer algo nuevo, y llegar a la meta.
A pesar de que me explicaron cómo se realizaba un Slalom Gigante, yo seguía teniendo mis dudas y preguntas. Busqué información pero tengo que decir que me harté de leer copia-pegas en internet. Así que recogiendo datos y preguntando mucho, decidí hacerme mi propio esquema y dibujos. Ahora no hay excusa para no saber en qué consiste.

La prueba de Gigante está compuesta por puertas como ésta (imágen de la izquierda). Se puede observar que en el lado por el que realizaríamos el giro, el palo es flexible para absorber choques e impactos.
En el dibujo de abajo se observa una línea negra que sería la que intentaríamos hacer al bajar por un trazado de Gigante, pasando lo más cerca posible de las puertas en las que realizamos el giro. Si siguiéramos la línea naranja tardaríamos más.
La carrera fue el sábado pasado 9 de marzo. Nadie pudo acompañarme, así que fui sóla a primera hora de la mañana. El reconocimiento de la pista era de 9:15 a 9:45 y yo no quería perdérmelo por nada. Mi mayor temor era que hubiera una puerta directa ya que temía no reconocerlas. Pude bajar 3 veces por el trazado y finalmente habían puesto una. Así que como novata absoluta que soy, decidí contar qué número de puerta era para no quedarme perdida.
Con todo esto no puedo evitar hablar de algo que he recordado durante estos días. Hay valores que tristemente han cambiado y que de algún modo no hacen ningún favor a personas cuyas metas están basadas en la superación personal, mucho más allá del deporte de alto rendimiento. ¿¿Lo importante es ganar?? Aunque suene raro, no es la primera que recibo algún comentario como ¿¿para qué lo haces si no es para ganar??. Y te das cuenta de que esto sólo es producto de una mala educación deportiva que comienza en edades tempranas. La competición en sí, también hay que saber transmitirla adecuadamente. Se puede competir y tener muchos objetivos que nada tienen que ver con quedar primero. En mi caso desde muy pequeña me enseñaron que lo importante era participar, y es lo que deseo seguir transmitiendo. Me gustaría destacar que en niveles como el mío y el de la mayoría de las personas: Nunca se pierde; siempre se gana.. Se puede llegar muy muy lejos y obtener una gran satisfacción personal sencillamente cambiando esta clase de pensamientos.
Por otro lado este deporte tiene dos grandes bloques: el esquí de recreación y el esquí de competición. Y veo un problema que la frontera entre uno y otro sea tan grande. Siendo el de competición demasiado elitista en mi más honesta opinión. ¿¿Por qué no reducir esta barrera??. Como decía al principio del artículo, pasar para entrenar en un trazado de competición es prácticamente imposible a no ser que pertenezcas a un club. Y hablando claro: ¿cuántas personas pueden permitirse entrar en un club?. Estoy segurísima de que muchas personas como yo, les encantaría poder tener acceso a estas pistas para entrenar, practicar, mejorar, probar algo diferente.
Personalmente pagaría por tener una especie de pase o forfait que me permitiera entrar al menos 5 días al mes, cuando los clubs terminan sus entrenamientos (siendo ésta una de las muchas ideas que se me podrían ocurrir a mí y a muchos de vosotros/as). ¿Supondría demasiado organizar algo así; o sencillamente no interesa?. No lo sé... son preguntas que me planteo. Fomentar más este deporte requeriría hacer que este tipo de cosas no fueran tan inaccesibles.
Concluyendo, he querido compartir esta experiencia y mi punto de vista porque quiero concienciar que apuntarse a este tipo de eventos (como la de Jesús Serra), que promueven a mi parecer de una forma muy positiva este deporte, no sólo están enfocadas a esquiadores de alto nivel. Por eso, anímo a todos a participar y sobre todo a disfrutarlo que es realmente de lo que se trata.
* Os dejo vídeo,aunque durante este tiempo no hemos podido grabar mucho. Las imágenes en las que salgo pasando puertas no pertenecen a la carrera de la que he hablado (no fue posible). Días antes pude acceder a parte de un trazado de Gigante. Tuve “suerte” puesto que ese día cancelaron todos los entrenamientos de los clubs debido a las malas condiciones de la nieve. Estaba ideal para lesionarse...Por eso que no os extrañe cómo las hago,jaja. También quiero dar las gracias a unos compañeros que me dejaron un día probar el trazado de Slalom (SL) . Es algo que me llamaba mucho la atención y que me apetecía muchísimo hacer ;-)
Si no podéis ver bien el vídeo pinchar aquí: http://vimeo.com/61636804
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