domingo, 23 de marzo de 2014

HOME RUN BAQUEIRA BERET

 
Alguna vez curioseando por internet pude ver algún descenso chino. Siempre pensé que estaban locos. Cientos de esquiadores bajando desde lo alto de la montaña, caídas bastante serias, choques para no volverse a levantar y sobre todo altas velocidades y un absoluto descontrol.

Pues esto es lo que nos ha traído Red Bull  con el "Home Run". No sé en qué momento me dejé convencer, pero decidí hacerlo. Tal vez lo que me dió el impulso final fue pensar que había primero 100m de carrera a pie hasta llegar a los esquís. Era lo único en lo que sabía que podía darlo todo. Ya sé... es una carrera de esquí, pero la salida era mi fuerte. Y como comentaré, esta idea inicial se alejó bastante de la realidad. Eso sí, mi principal objetivo casi se centraba en llegar entera a meta. Y como no, descubrir nuevas sensaciones.

El día se levantó más o menos despejado y nos acercamos para confirmar nuestras inscripciones. Eran las 9:00 de la mañana y ya estábamos unos pocos.




A las 15:00 me reuní con Ariadna, mi compañera de aventuras en las pistas. Se premiaba al más rápido con esquís, con snowboard y a la primera chica. Pero también al mejor disfraz, algo que le daba bastante buen rollo al evento. Así que allí estábamos las dos con nuestra mejor sonrisa. (Ari a la derecha y yo a la izquierda).

 

Hasta el último momento no supimos cual era el recorrido, así que apuramos para hacer dos bajadas de...  ¿reconocimiento? ¡¡No se veía nada!!. Había muchísima niebla y comenzó a nevar.  Se salía desde el Mirador y la meta estaba al lado de la cafetería Moët. Un día idóneo para una carrera de estas características, jajaja.
Cogimos los dorsales  y nos fuimos al telesilla de Jorge Jordana. Allí nos fuimos reuniendo todos, esperando para subir. No sabría calcular cuántos éramos, pero dudo que llegaramos a los 300 participantes que era el tope. Supongo que el tiempo hizo que hubiera bajas.
 
 
 
Una vez arriba, todos nos dirigíamos a dejar nuestros esquís en el lugar más "estratégico" posible para no perderlos. Cuando ví cómo trayecto de carrera a pie... ¿¿¿ dónde estaban los 100 metros??? Sólo unos 25m no más :-(  Yo triste; otros aliviados.

 
Cuando me dí la vuelta, muchos ya estaban preparados.
 
A partir de este momento, guardé el móvil. Intenté adentrarme al menos en las filas del medio pero era imposible. Mucha adrenalina y competitividad entre la mayoría de los participantes. Viendo el panorama decidí ponerme atrás del todo. Total, mis pequeñas opciones ya habían desaparecido.
Pasaron 10 minutos, 20 minutos... ¿tal vez más?? y no daban aviso de salida. No sabíamos qué pasaba. Sólo sé que algunos estábamos ya en proceso de hipotermia. La espera se hizo eterna. De repente todo el mundo se echó a correr. ¿¿Alguien escuchó el toque de salida???? ¡¡¡NADIE!!!! . Todavía es un misterio por resolver. 
Salí como pude. Delante sólo veía gente dándose bastonazos, empujándose y abriéndose camino. No encontraba los esquís porque acabaron cada uno en un lugar, pero no tardé en ponérmelos. A partir de ese momento empecé las primeras remadas y a descender. La verdad es que el recorrido se convirtió en una carrera de orientación. Buscaba las banderas entre la niebla y me dediqué a seguir a los de delante para no perderme.
A mitad del tramo, algunos se paraban o ralentizaban. Supongo que para descansar las piernas. La nieve era húmeda y con pequeñas bañeras en algunas zonas, por lo que el terreno y la baja visibilidad complicaba las cosas.  Eso sí, a la mayoría eso no le importaba. Ver o no ver... ¿ qué más daba? ¡¡A piñón hacia la meta!!. Así que en el tramo final me crecí. ¡¡Mejor tarde que nunca!!  El miedo a darme un leñazo era innato, pero las piernas al  menos me respondían.
 
Mi llegada a meta
 
Cuando llegué celebré mi bajada e hice algunas fotos:
 
Álvaro y Héctor
                                             

 

 
 
 
 

Bobs Esponjas y Edu Puente, el ganador absoluto del Home Run


                                Con los ganadores al mejor disfraz. ¡Ole esos bañistas!

 
 Acabamos la jornada con una consumición de regalo para los participantes: Ron o Vodka con Red Bull calentito (¡Estaba bueno!). Y nos quedamos durante un largo rato disfrutando del panorama.

Tengo algo muy claro... ¡¡el proxímo Home Run, más y mejor!!!


Enlaces:

Noticias Red Bull
Otras fotos del evento
Vídeo Home Run -Baqueira Beret




 
miércoles, 5 de marzo de 2014

BOTAS DESABROCHADAS


Días después de ver los vídeos de mi artículo anterior, pudimos identificar algunas de las cosas que me estaban impidiendo sentirme más fluida, y sobre todo como lo he hecho a lo largo de este blog, mejorar la técnica.

Curiosamente llevaba un tiempo dándome cuenta de que algo me estaba faltando. Mi paralelo perfeccionado había progresado mucho y el resultado del día a día era óptimo. Sin embargo el giro corto...se me estaba empezando a atragantar.

Cierto es que había encontrado un buen movimiento de piernas, una buena posición, y hasta había conseguido coordinar el clavado de bastón.  Algo que puedo asegurar que no ocurrió de la noche a la mañana. Pero yo sentía que los esquís no entraban del todo bien en cada giro, por lo que aunque empezaba bien, llegaba un punto en el que todo me resultaba más forzado. Y efectivamente, pude observar tanto esquiando como en los vídeos, que dejaba el esquí interior ligeramente plano, mientras que con el exterior cortaba la nieve y presionaba sin problema. ¡¡Vaya!!, pensé. Habrá que hacer algún ejercicio. Y no hice uno sino varios... Pero no notaba los cambios que buscaba.

Un día llegó Álvaro diciéndome que había estado entrenando con las botas desabrochadas y que si me animaba por fin a probarlo. A mí no me ilusionó demasiado la idea, ya que lo hice brevemente una vez y no me gustó nada: inseguridad, pensamiento de que te vas a torcer el pie, de que te vas a caer... Pero bueno, tenía toda la mañana libre para darle una oportunidad al tema y comprobar si tan bueno era.

Me fui a una pista sencilla, me desabroché las botas al completo y empecé a esquiar muy despacito. A pesar de que me habían dicho que era un ejercicio estupendo, no terminaba de entender su sentido. Tendemos a creernos todo lo que nos dicen: este ejercicio es muy bueno y tal y pascual. Pero decir que un ejercicio es "bueno" abarca demasiado. Necesitaba comprobarlo y sobre todo averiguar qué de específico tenía. Siendo sincera, la primera vez que lo hice no sentí que me ayudara de mucho... O al menos eso creía. No quería descartarlo tan rápido por lo que puse la cabezonería al poder y acabé esquiando así 2 horas.  

Cansada de ir apurando, volví a abrocharme las botas. Y...¡¡¡sorpresa!!! menudo cambio. A cada curva, mis esquís se agarraban a la nieve como jamás antes lo habían hecho. No sólo eso, sino que mi esquí interior comenzaba a dejar de ir plano. El sentimiento de cambio fue tan fuerte, que días después hice lo mismo: 2 horitas con las botas desabrochadas, abrochármelas y rápidamente esquiar.  Pues bien, gracias a esto, aparte de mejorar el giro corto, también he conseguido superar mis temores a la nieve dura, la cual antes detestaba y que incluso ha empezado a gustarme. En poco tiempo, cuando ya pensaba que los avances serían más lentos, ha vuelto a darse una gran mejora.


 
¿Qué ocurre cuando esquiamos con botas desabrochadas?
La clave está sobre todo en los tobillos y en sus movimientos. Me referiré a los movimientos de  flexión (dorsiflexión y flexión plantar), movimientos laterales (eversión e inversión) y movimientos de rotación (abducción y aducción).

 
 
1. El movimiento de flexión en los tobillos, es una de las bases más importantes del esquí. Desde que debutamos, es uno de los puntos a los que más atención se debería de poner. Una buena flexión de tobillos nos proporciona una posición ideal sobre las botas que se desencadena en un mayor control sobre los esquís. Habremos oído hablar multitud de veces que debemos sentir cómo las espinillas se apoyan en las botas. Pues bien, esto se consigue con una buena flexión de tobillos y rodillas. Con el tiempo, acabamos automatizando este movimiento (flexionar y extender) y nos acostumbramos a que la bota soporte parte de nuestro peso así como la presión que ejercemos sobre ésta y que a la vez se transfiere al esquí. La bota nos mantiene por así decirlo rígidos, con movimientos reducidos del pie. ¿Pero qué pasaría si no lleváramos botas? Pues eso es lo que se experimenta con las botas desabrochadas. Nos vemos obligados a controlar nuestra flexión sin necesidad de apretar contra ellas. Cuando nos las volvemos a abrochar, nos damos cuenta de que nuestra posición ha mejorado y de que es mucho más centrada (ni de pie como palos, ni excesivamente flexionados).


 



2. Lo mismo ocurre con el movimiento lateral de los tobillos. Al acostumbrarnos a que la bota nos los sujete, no somos capaces de sentir el rango de movimiento que realmente podríamos hacer. Cuando desabrochamos las botas ese movimiento se hace enormemente mayor, lo cual nos sensibiliza a entrar con los cantos con mucho más cuidado y con una mayor calidad de movimiento para agarrarnos a la nieve y no caer. Para ello no nos queda opción que mantener una posición de los pies adecuadas al terreno, de manera que  nuestra toma de cantos mejora y ampliamos nuestra capacidad de conducción. Al abrocharnos las botas, nuestra presión y movimiento lateral se vuelve muchísimo más precisa.



 
 
3. Por último y en menor grado,  al esquiar con botas desabrochadas, podemos ver cómo en ocasiones algún esquí se mueve de forma independiente o distinto al otro. Suelen ser movimientos muy pequeños de rotación de los tobillos,  que en momentos de irregularidad del terreno pueden acrecentarse notablemente.  Reforzando que los tobillos se mantengan por decirlo de alguna manera estáticos (sin rotación), se consigue que los esquís estén paralelos y que sus movimientos sean lo más idénticos posible.


 
 



 
¿Qué conseguimos?
En definitiva, el conjunto de microrregulaciones que obtenemos tanto a nivel muscular como articular es bastante alta, lo cual afecta directamente en los pequeños movimientos que realizamos con los pies al esquiar. Todo, claro está, junto con el resto de movimientos de nuestro cuerpo (rodillas, caderas, tronco, etc.. ) En resumen:

 
- Mejora el movimiento de angulación

- Mayor toma de cantos al derrapar y al conducir. Los esquís se agarran al suelo.

- Flexibilidad y fortalecimiento de tobillos

- Mejora la centralidad y la posición de nuestro cuerpo.

- Mayor paralelismo y simetría

 



* ¡Cuidado! Este ejercicio está dirigido a un nivel medio-alto y avanzado, con una buena base de esquí. Existe un alto riesgo de lesión sin una actitud prudente y adecuada. Si tienes problemas en los tobillos, la precaución debe ser aún mayor, siendo necesario fortalecerlos con anterioridad con ejercicios como pueden ser de propiocepción. (Artículo Propiocepción y esquí )
 



Propiocepción en tobillos












 

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