En el cielo - In the Sky
Días de Freeride
VOLARE
Siento decir que los ánimos no están por lo alto. Es cierto que este año no he podido ser profesora de esquí; es cierto que trabajo entre semana; es cierto que las fuerzas me han fallado. Pero para mí no son excusas.
Que dicen aquí que salir los días de sol es un deber (Es ist ein Muss - dicen). Pues queridos tiroleses, yo me he saltado los deberes unas cuantas veces este invierno. Y aunque no me alegro de ello, tampoco me siento mal. ¿Qué tal un respiro?.
En el artículo anterior comenté que enfermé de Covid. Estuve en cuarentena todas las Navidades y en cuanto pude salir de casa intenté ponerme en marcha poco a poco. Hice unos cuantos tours de montaña; empecé a correr aunque se me caían los pulmones al suelo; y he intentado al menos mantenerme firme. Sin embargo el agotamiento físico y mental son una realidad que he arrastrado hasta hoy.
Miro estas montañas y su nieve, esta idílica ciudad: los Alpes austriacos… Todo lo que ha sido un sueño que he labrado. Y por momentos cada vez más intensos, siento la llamada de volver. ¿A dónde?. Yo soy mi casa y la llevo donde voy. Pero mi casa, o sea yo, está aquí durante hace unos años. Vaya, me temo que esta casa no se ha convertido en mi hogar. ¿Será que mi tiempo aquí se terminó?. Se me mueve algo dentro. Me entristezco. He puesto tanto de mí...
Ahora que tengo un buen puesto; ahora que ya hablo esta pesadilla de idioma; ahora que he encontrado la tranquilidad. ¿Ahora me quiero ir?. Estoy fatal. ¿Será que no aguanto la monotonía o que soy una inconformista sin solución?. ¿Es cansancio, añoranza o una revelación?. Demasiadas preguntas al frente.
Nunca fui muy racional, y ahora parece que todo gira en cuanto a lo razonable. ¿Pero qué es razonable?. Entro en bucle y me lo tengo prohibido. Últimamente las cosas tienen todo y nada de sentido. Me mantengo algo así como si estuviera esperando una señal divina del cielo. Vale, reconozco que la ha habido pero creer en las señales puede ser un riesgo. Aggg, ¿qué digo?, yo siempre he arriesgado. "Pero amiga, quedarse en un idílico lugar también es un riesgo".
Con esto y con todo yo estoy bien. Voy a coger aire y repetirme la tontería de que ya es primavera y sale el sol. Habrá que salir de la cueva.
Uffff, bienvenidas vacaciones. Creo que voy a dejar los pensamientos volar.
TERMINA EL 2020
Aquí estoy, terminando de ajustar este año que creo que ninguno de nosotros olvidaremos. Y precisamente lo termino encerrada en casa. Pues para rematarlo, enfermé de Coronavirus y me encuentro en cuarentena. Estoy bien. Todo ha quedado en unos malos días y el 2 de enero podré volver a salir.
Es posible que esta vez como la anterior no hable de esquí. De hecho, últimamemnte sólo veo la nieve a lo lejos cuando me asomo a ver las montañas de Nordkette desde mi balcón. En fin, ya sabemos que la vida a veces da cabida a otras cosas que mucho y nada tienen que ver. Pero es que este año ha sido un Sunami que ha arrasado con todo. E irónicamente no solo ha sido uno de los peores años de mi vida, sino a la vez uno de los mejores.
Todas mis energías han estado concentradas en una sola meta: salir adelante. En marzo cuando volví a Austria después de unas pequeñas vacaciones en casa (España), sentí caerme por un precipicio. Toqué fondo y el golpe fue fuerte. No me avergüenzo de decir que tenía el corazón roto; me había quedado sin trabajo y además me mudé sola a Innsbruck literalmente de la noche a la mañana. Estaba herida pero al menos consciente. He necesitado tiempo para recomponerme en la soledad de los confinamientos, la paz de las montañas y la compañía de grandes personas.
He podido apreciar que hay una fuerza interior que no me abandona nunca, y este año he tirado de ella hasta en los límites de la tristeza y el cansancio. No he dejado que se apagara mi luz, y en ese límite es dónde he aprendido una de las lecciones más importantes.
Esto ha sido construir un puzzle. Encontrar el mío y comenzarlo desde la primera pieza. Me encontré con piezas que antes no quise ver; con otras que no sabía ni de su existencia; acepté que un cuadro es hermoso con todas sus luces y sus sombras; y sobre todo afronté que sin esas piezas... mi puzzle quedaría incompleto.
En la dificultad, la necesidad y el esfuerzo de no desalentarme, en verano conseguí un buen trabajo en un colegio y en septiembre me ascendieron al puesto de coordinadora. Desde entonces, he disfrutado sacando partido a cada salida, cada llamada, cada montaña, cada amistad, cada entrenamiento, cada conversación y cada Aperol en las terrazas de Innsbruck.
¡¡Ooooo si, me estampé para sólo levantarme!!! Qué año más intenso, cuántas personas bonitas e interesantes he conocido y cuantísimo he aprendido.
Con respecto al esquí, no voy a poder dar clases pues la situación actual como sabéis es complicada. El glaciar lo cerraron a mediados de noviembre en el 2ª confinamiento y las estaciones no abrieron hasta el 24 de diciembre. Sin embargo, en breve espero poder volver disfrutar de la nieve y la montaña.
* La gran lección 2020: he aprendido a quererme.
* Hoy pongo mi última pieza. El puzzle está completo.
* y como dice un buen amigo mío: ab jetzt du kanns nur Bergauf gehen (a partir de ahora sólo puedes ir montaña arriba).
Os deseo lo mejor para el 2021. Mucha fuerza y adelante con todo.
CORONAVIRUS Y PENSAMIENTOS
Hoy, no voy a hablar de esquí. El 15 de marzo cerraron todas las estaciones de esquí y se dio estado de alarma en el Tirol. Se nos animó a no salir a la montaña para evitar accidentes y comenzamos con la cuarentena un poquito màs tarde que en España. Dicen que en el Tirol el foco comenzó en la estación de Ischgl. Pero la realidad es que esto llegaría tarde o temprano. Primero Italia, luego España, y nosotros... no nos lo creíamos pero llegó. No voy a entrar en los porqués, en informaciones, en estadísticas que nos atacan a diario. Sólo tengo necesidad de expresar; de escribir.
No... yo no necesitaba el Coronavirus para ser una amante de las pequeñas cosas que nos da la vida. Lo material siempre me importó poco y mi búsqueda de la felicidad se alargó en viajes, experiencias, personas y aprendizajes. Sin embargo hasta el día de hoy todavía me hallaba en mi guerra interna.
Lo cierto es que llevaba tiempo queriendo bajar de este mundo y no sabía cómo. Sentía que no llegaba a las exigencias autoimpuestas; a las exigencias exteriores. El planeta está enfermo. Últimamente me sentía tan lejos de mi... La naturaleza comenzó a reducirse a ser sólo una vía de escape.
Hoy por primera vez no puedo ni quiero irme a desconectar. Así que he decidido hacerme frente a mi misma en la soledad. Para que cuando todo esto termine pueda volver a disfrutar del mundo con otros ojos y con paz. Recuperando también esas cosas que nada tenían que ver con el deporte y que formaban también parte de mi: reencontrarme con el piano, leer... Sin prisa.
Hoy, mi larga guerra interna está llegando a su fin ¿Acaso la felicidad no estaba dentro de mí y no la había sabido encontrar? Hay incertidumbre, siempre la ha habido. Nunca nada fue seguro y el control se desvanece cuando menos lo esperamos. Pero... es que la vida es así: Libre, como siempre quise ser, y salvaje porque no podemos controlarla. Y no sé si tendré que dar gracias a este virus, pero quiero pensar que despertará conciencias. Lo quiero pensar.
Ahora, en esta cuarentena compartida con todos, tenemos tiempo. TIEMPO; lo más valioso que tenemos y lo más bonito que podemos regalar.
Desde mi Blog y desde mi casa en compañía de mi gato Enebro, os mando mucho ánimo y un abrazo enorme. Cuidaros, y cuidar a los que más queréis.
TRAVESIA EN EL VALLE DE LECH
Nos levantamos pronto y relajadamente para salir del Tirol hacia El Valle de Lech, pasando por Bschlabretal para llegar al pequeño pueblo de Boden.
Era mi semana de vacaciones y me prometí comenzar el año con un buen Tour en la montaña. Para mejorar mi equipación, en navidades me permití el lujo de comprarme unas botas de Freeride, muy ligeras y preparadas para facilitar adentrarme más en este mundo de la travesía.
Llegamos y hacía un día espectacular. Yo, como una niña con sus botas nuevas, me intrigaba conocer el recorrido que habíamos planeado unos días antes.
Nada más dejar el coche en el aparcamiento, a escasos metros te encontrabas con el puente que daba comiendo al un camino llano y agradable. Había nieve de sobra a pesar de que este año no está siendo muy abundante. Sólo un poco más adelante el camino terminaba y comenzaba el recorrido libre que pudimos seguir por otras huellas.
Nuestro objetivo, llegar al Hanauerhütte a 1922m. Se trata de un refugio de montaña habilitado para los inviernos. Todo sencillo. Incluso los caminos estrechos del bosque no se me resistieron, hasta llegar a la ladera final donde a veces no era capaz de sostenerme. Un esfuerzo sobrehumano con la ayuda de los bastones me ayudó definitivamente a no resbalarme en cada cambio de dirección. Lo sé, esta técnica tengo que afinarla,jaja. Pero vamos, allí llegamos sin prisas, con ganas de entrar en calor y de tomar una sopita caliente.
Allí nos quedamos. La verdad que estábamos cansados y ya habíamos decidido pasar allí la noche de Reyes para continuar el día siguiente otra pequeña ruta más. No éramos los únicos, pues 8 personas más llegaron antes del anochecer. He de decir, que fue un poco raro... ya que no se les veía con muchas ganas de charlar. Así que nada, cenamos y prontito nos fuimos a dormir. Ibamos bien equipados con los sacos pero es cierto que esperabamos pasar más frío. Algo que no ocurrió.
A primera hora de la mañana comí poco, pues me desperté un poco mareada Esto me pasó factura al salir hacia nuestro otro objetivo, el Steinkarspitze (2.650m). Así que después de una hora y media aproximadamente y al llegar al gran repecho me vi sin energía. No drama. Decidimos que volvíamos y que era hora de esquiar (y de surfear, claro está :-D).
La nieve estaba generosa la primera parte de esquí libre. A medio camino de bajada ya la cosa cambiaba, pero no nos impidió descender sin complicaciones hasta el aparcamiento y seguir divirtiéndonos.
Aquí un vídeo resumen de la pequeña aventura :-)
RECUPERACIÓN FRACTURA DE TOBILLO
Enlace anterior relacionado: Fractura de tobillo
Al final fue una fractura limpia. Menos mal. Pero de nuevo me quedaba en un punto muerto.
Otra vez a empezar, otra vez a rehacerme.
No ha existido rehabilitación ninguna por parte de profesionales porque para cuando me la asignaron era un mes más tarde de lo necesario. Y no... me negaba a mantenerme a la espera. Cogí las riendas e hice mi plan. Algo de lo que me alegro. Eso si, me cogí un par de sesiones en el fisio para descargar las piernas y pedir algún que otro consejo.
No he parado. Desde que me pusieron esa escayola no he podido estarme quieta. Básicamente, todo el mundo te dice que no te muevas. Hasta el doctor me miraba con cara de... un mes más un mes menos que más da. - Pues no. No da lo mismo. Si hubiera sido por él, mi recuperación habría sido tremendamente más lenta.
La verdad que llevé todo muy bien hasta que llegaron en mayo los primeros intentos de entrenamiento. He de confesar que he sufrido y me ha costado más que nunca recuperar un estado de forma que me hiciera sentir bien.
Me marqué un reto. Completar una carrera de montaña que se daba cita en el Valle de Stubai a finales de julio. Mi objetivo era sólo cruzar la meta, pues había un tramo para el que no sabía si estaba todavía preparada. La verdad que sentía inseguridad y temor. Pero quería vencerlo.
Sin embargo cuando llegó el día me encontré mucho más fuerte y me llevé una sorpresa haciendo podium. Ante tal resultado, he seguido entrenando aun más hasta hoy.
Ahora que ya no me pongo la tobillera, lo que si estoy es tratando es de fortalecer ambos tobillos. Los tengo flojos y me he dado cuenta que no he hecho bien al no caminar más después de las clases de esquí. Los inviernos he tenido más puestas las botas de esquí que los propios zapatos.
He querido hacer un planing por si a alguien le pueda interesar, de cómo ha sido este proceso de 6 meses. También dejo un vídeo con la trayectoria en fotos.
Todo el esfuerzo está teniendo sus resultados y estoy inmensamente contenta.
PLANING
ESCAYOLA
(13 Febrero - 25 Marzo 2019)
1ª semana: Pie en alto y hielo. En esta semana la escayola que me ponen el primer día me la cierran al cuarto día cuando la inflamación baja.
2ª semana: Puedo intentar hacer primeros apoyos. Más bien sólo la sensación de tocar los pies con el suelo.
3ª semana: Me cambian la escayola ya que con la otra tenía el pie en posición de puntillas que dificultaba el poder comenzar ha hacer apoyos correctos. Ya se nota que una pierna está más pequeña que la otra. Me dan un zapato ortopédico para poder poco a poco empezar a andar pero con la escayola.
*Mi ejercicio clave se basa en subir y bajar escaleras en casa con ayuda de las muletas y con mucha precaución.
4ª semana: Comienzo a andar con una muleta y en un par de días sin ninguna. Va rápido!
5ª semana: Probando y probando. Sólo tengo ganas de que me quiten ya ese yeso.
6ª semana: ¡¡Me quitan la escayola!! El pie está increíblemente inflamado pasando por todos los colores. Esta vez siento mucho más dolor en comparación con los primeros días de la lesión. La pierna se me ha quedado muy delgada y la piel se me cae a trozos.... así que comienzo a echarme aloe vera, lo cual ayuda rápido.
*Tengo que volver a coger las muletas por precaución y mis primeros ejercicios sin escayola se limitan a flexionar y extender el pie.
REHABILITACIÓN
(Marzo - Abril)
7ª semana: ¡¡Fuera muletas!!! Comienzo a andar por senderos muy fáciles completando entre 45 minutos o 1hora. Los primero días me llevo una muleta como ayuda hasta sentir que no la necesito.
Mis ejercicios claves son las actividades cotidianas como ir a comprar, limpiar la casa, salir a ver a alguien. No paro de moverme aunque siempre con cuidado.
8ª semana/ 2 meses en adelante: Ya ando mucho mejor. Comienzo a hacer senderos más largos y caminos de montaña. Además comienzo a poder dar pequeños saltitos. Ejercicios de pisada. Yo los saqué de este enlace y me ayudaron Ejercicios.
Poco a poco con una tobillera pruebo algunos días a escalar para comenzar a hacer apoyos mayores pero siempre sin forzar el pie.
*Hay un momento en el que me "emociono" y creo que puedo empezar a dar mis primeros trotes a mediados de abril. Hay que tener cuidado de no emocionarse. Empezó a dolerme el pie y fue una mala señal. Tuve que hacer una pausa y volver a hacer rutas andando hasta estar bien preparada.
PRIMEROS ENTRENAMIENTOS
(Mayo - Junio - Julio)
Mayo: Ha pasado aproximadamente 1mes y medio desde que me quitaron la escayola. Es el momento en el que quiero comenzar a probar como responde el pie. Comienzo salidas con interval training con pequeños trotes de 3-5 minutos con pausas activas andando. Todo muyyyyy despacio.
*El 13 de mayo cumplo 3 meses desde que me lesioné. Yo sigo mejorando mis entrenamientos por intervalos y aumentando las distancias.
Junio: Empiezo a correr sin necesidad de andar en intervalos. Pero me cuesta muchísimo encontrarme cómoda. Sufro mucho corriendo. Parece que todos los músculos me pesan y no siento mejoras rápidas como en otra ocasiones.
Julio: Sigo sufriendo bastante en salidas a correr que deberían ser sencillas. Sin embargo me motivo y me apunto a una carrera de montaña para motivarme.
Agosto/ 6 meses: Ha pasado casi medio año desde que me lesioné. Estoy más fuerte de lo que pensaba y me sorprendo de nuevo a mi misma. El 10 de agosto termino el Trail de Ganghofer (14,4 km).
APRENDER A ESQUIAR EN NIEVE POLVO
Hace un tiempo que quería dedicarle un apartado al aprendizaje del esquí con nieve polvo. Cuántos esquiadores se preguntan porqué se les hace tan difícil esquiar cuando se encuentran con un manto de nieve mayor. Y uno se queja: - ¿por qué no puedo girar? - ¿por qué no puedo frenar? - es que la técnica es diferente - es que es muy agotador...
Nuestra zona de confort se ve alterada y parece que salir fuera nos infunde respeto e incluso a veces una especie de temor. Algunos se sienten frustrados al ver que no hay resultados inmediatos y lo descartan.
Desde el aprendizaje base, se tiende a pensar que esquiar en pistas con velocidad y de alta dificultad es más y mejor, limitando el desarrollo de habilidades y sensaciones nuevas que mucho tienen que ver con el avance y la mejora de nuestro esquí.
Y aquí entro en lo que culturalmente parece que es normal o no. He tenido la suerte de tener un aprendizaje muy variado y en todo tipo de terrenos desde que comencé. Pero el "método" se sigue centrando sólo en pistas bien pisadas incluso cuando cae la mejor nieve de la temporada. He podido observar en los últimos casi 4 años que trabajo en Austria, como aquí el día que nieva, las escuelas se llevan a los niños a esquiar por nieve virgen. Es día de caerse, de descubrir y de aprender más reglas de seguridad en montaña. Y si, he dicho reglas, porque no está de más explicarles qué es un alud o por donde no deberían nunca meterse. ¡Los niños lo entienden todo! En días con mucha nieve, no son pocos los padres que vienen con sus niños para clases privadas y lo primero que me dicen es que les gustaría que aprendan a esquiar en tiefschnee (nieve profunda).
Pero 'jugar con la nieve' no solo es cosa de niños. A los adultos también les gusta, y es por eso que cuando cae una buena, yo también he aprendido a introducir en las clases fuera de pistas. En ocasiones como elemento sorpresa. Y la verdad es que este tipo de clases son realmente divertidas, productivas e inolvidables. Normalmente son adultos que se defienden bien en pistas y que no se atreven a dar el paso, por lo que aquí es donde el profesor tiene un papel importante para demostrar que la nieve virgen es posible y que no tiene porqué ser sinónimo de peligro o de extrema dificultad. Que como en todo en lo que se refiere al aprendizaje, hay que primero probarlo e intentarlo, para luego practicarlo y mejorarlo.
Quiero llegar de una al quid de la cuestión: - ¿es diferente la técnica en pista que en nieve polvo?.
Lo he meditado muchas veces y personalmente he llegado a la conclusión de que no. Es la misma técnica pero adaptada, lo que implica eso si, desarrollar otras habilidades a las que no estamos acostumbrados. No voy a entrar en detalles, puesto que igual no será lo mismo esquiar en nieve con 20 cm que con 50 cm. Sin embargo, lo verdaderamente importante al principio será probar y sentir qué movimientos nos van a facilitar el que nos desenvolvamos mejor. Así, con este artículo me gustaría aportar algunos consejos que a priori me han dado buenos resultados en el proceso de familiarización con la nieve polvo.
¿DONDE?
Siempre zonas seguras. Esto es por los laterales de las pistas sin pisar o entre ellas, y evidentemente siempre en el área delimitada de la estación. Más adelante se puede intentar en zonas de bosque o más extensas, pero acompañados de alguien cualificado. Aventurarse sólo y con desconocimiento no es opción.
¿QUÉ ESQUÍS?
Para empezar unos All Mountain van bastante bien y es lo que se suele tener en casa o lo que te alquilan (diseñados para todo tipo de nieve, que no son ni blandos ni duros y un poquito más anchitos que unos sólo para pista). Pero si lo que queremos es meternos de lleno, lo realmente ideal son unos esquís de cotas anchas que marcarán la diferencia.
¿CÓMO EMPEZAR?
Buscamos un tramo no muy empinado o que termine en zonas más llanas, juntamos los esquís más de lo habitual (para crear una superficie mayor), adoptamos una posición firme y sentimos como "esquiamos con los talones" .Es la sensación de una presión suave con los talones, pudiendo incluso sentir que los dedos de los pies se levantan (lo cual no implica que el resto del pie deje de apoyarse). Nos dejamos deslizar en linea recta. Si queremos frenar hundimos suavemente un poco más los talones en la nieve.
A veces los esquís se separan demasiado, ya sea como reacción de defensa para frenar o por otra serie de necesidades técnicas que no controlamos. Imagina de nuevo que los talones de los pies están pegados (tobillo con tobillo) y comprueba el resultado.
¿CÓMO ES MI POSICIÓN?
Aquí llega el dolor de cabeza de muchos. Hasta ahora hemos aprendido que la posición debe ser adelantada. Y nos ha costado lo nuestro que al fin mantengamos esa posición encarando la pendiente, ¿verdad? Pero resulta que ahora que quieres empezar con nieve polvo, tu amigo te comenta que debes olvidarte de eso y tirar el cuerpo para atrás. ERROR. Claro, nos ponemos a ello y vemos que los esquís deslizan genial. Tan genial que perdemos totalmente el control, que vamos persiguiendo los esquís, que no conseguimos girar y que no podemos con la nieve y mucho menos con nuestras piernas. Te preguntas qué estás haciendo mal y buscas otra explicación. Perfecto, ahora te dicen que hay que mantenerse en una posición centrada (ni adelante ni atrás). Lo probamos y vemos que la cosa va mejor pero que cuando llegan partes con más nieve nos trabamos. Ya no sabes qué hacer, preguntas a alguien más experimentado y en esta ocasión te hablan del "centro de masas y la gravedad". Ya no sabes por donde cogerlo. A lo mejor el problema es que probamos poco y pensamos demasiado, pero lo cierto es que ya no sé si tengo que ir adelantado, centrado, atrasado o volando.
Hace 4 años cursando el TD2 (Técnico deportivo de esquí Alpino II), tuve la inmensa suerte de coincidir en clase con Aymar Navarro. Aún guardo apuntados un par consejos que nos dio para esquiar en nieve polvo, entre los cuales nos comentaba que el cuerpo debía ir ligeramente hacia atrás para no irnos hacia delante en cada curva, y sobre todo que no debíamos adelantarnos porque si no... nos íbamos de cabeza (de esto en concreto nos pudimos reír un rato).
¿Entonces en qué quedamos? Yo sinceramente no me atrevo a contradecir a Aymar, jaja. ¿Centrado o atrasado? Pues los dos. Cuando es poca nieve más centrado; cuando la nieve es más profunda ligeramente atrasado. Hay que entender que no hay una pauta para todo tipo de terreno, profundidad de la nieve, velocidad e inclinación. Es algo con lo que tenemos que jugar y ajustarnos. Y yo creo que lo que nos confunde es la idea o el concepto que tenemos de "atrasar el cuerpo" o de "irnos para atrás".
Me explico; no es el cuerpo en sí lo que debe ir ligeramente hacia atrás, sino sentir que nuestro peso se desplaza muy ligeramente hacia atrás. Lo correcto tal vez sería decir "el peso de nuestro cuerpo", pero mentalmente cuando pensamos en cuerpo, pensamos en una parte grande, y esto sobre los esquís y en movimiento nos hace muy difícil diferenciar el matiz entre mantener el cuerpo centrado o atrasado. En definitiva es por ello que no acabamos ni centrados, ni ligeramente atrasados: sino realmente atrasados. Por eso mi consejo es que nos olvidemos por un momento de centrar o atrasar y pensemos en flexionar. Concentrémonos en la flexión de los tobillos, rodillas y cadera.
1. Pensemos en flexionar.
¿Os acordáis del apartado anterior de "esquiar con los talones"? Esto mantiene los tobillos flexionados. Por otro lado vamos a mantener las espinillas en contacto con la parte delantera de las botas sin necesidad de apretar ya que sentir que apoyamos es suficiente.
2. Piensa que tu pecho se une a tus rodillas por una cuerda
A mi me funciona, ya que me mantiene alerta de no quedarme excesivamente atrasada. Mantén el tronco firme e inclínalo como si hubiera una cuerda o muelle que lo uniera a tus rodillas. Verás que tu cadera y rodillas se flexionarán-extenderán adaptándose al terreno, pero se mantendrán de todas las maneras bien flexionadas.
¿CÓMO GIRAR?
1. Esquiar suave, sin movimientos bruscos o agresivos
En realidad se gira tal y como lo hacemos en las pistas pero de una forma más suave.
2. No intentes desplazar la nieve o empujarla. Resístela
Podemos pensar que podemos con ella pero sinceramente la mayor parte de las veces ella podrá con nosotros. Nos sentiremos forzados. Mantenerse fuerte con una posición adecuada dejando deslizar los esquís es lo que definitivamente funcionará.
3. Esquía dirigiéndote hacia delante pero no lateralmente
Puede parecer obvio pero no lo es tanto. Esto pasa también en pistas, pero con nieve polvo se convierte en un problema mayor. Si yo quiero girar y en vez de orientarme hacia abajo me oriento hacia el lado para girar, lo más posible es que me encarrile, me frene, pierda velocidad y me cueste aun más encadenar el siguiente giro. Deja tiempo a tu esquís girar sin prisas y con la adecuada trayectoria, pues evitará que acabes atravesándote. Fíjate un punto a donde desplazarte y oriéntate hacia él.
Por otro lado procura que tus esquís entren en el inicio de la curva bien paralelos y al mismo tiempo.
4. Apoyo equilibrado del peso de las piernas en los esquís
El esquí exterior siempre ha tenido el control. Ahora lo puede seguir teniendo pero sin ejercer tanta presión como lo hacíamos en pistas. Equilibremos el apoyo entre los dos esquís.
5. Truquito con los pies
He dado ya uno, que es "esquiar con los talones".Para girar dejo de presionar los talones. Ahora sentimos que apoyamos todo el pie con la misma presión y después vuelvo poco poco y progresivamente a hundir los talones mientras deslizo hacia el final de la curva.
¿Y LOS BASTONES?
Tienen la misma función que en pistas, pero especialmente en nieve polvo ayudan muchísimo porque nos equilibran. Sencillamente con mantener los bastones con los brazos delante ya están haciendo un gran trabajo.
No es necesario clavar siempre el bastón, pero hacerlo además de posicionarnos nos transmitirá las condiciones del terreno (blando, duro, más nieve, menos nieve, inclinación). Son verdaderos transmisores de información.
Enlace: Introducción al clavado de bastón
Y por último ¡MARCA TU HUELLA!
Esta bien seguir las de otros, pero sin duda lo que te va a hacer sentir placer en esta nieve es encontrar la tuya. ¡¡Disfrútala!!
FRACTURA DE TOBILLO
Es curioso como hace una semana me animaba a escribir para decir que todo iba genial. Que vivía un buen momento deportivo y que mis días eran plenos. Pero en un segundo todo da la vuelta y te quedas con una sensación amarga, preguntándote si esto es una broma del destino.
El 13 de febrero me dieron curiosamente el día libre. La meteorología marcaba un día de sol y con nieve recién caída de los días anteriores. Yo estaba entusiasmada y me levanté como siempre prontito y con energía. Max y yo llegamos temprano a la estación con la idea de tener un día en fuera de pistas que él ya conocía entre las estaciones de Hochzillertal y Hochfügen. Comenzamos nuestras primeras rutas y yo me sentía super feliz. Sin duda estaba siendo un gran día.
Empezó a entrar el hambre pero decidimos repetir la última bajada. Y pasó... de la manera más tonta. Se me enganchó un esquí en el fondo de la nieve y mi pie quedo retorciéndose hasta que se soltó de la fijación. No sé exactamente porqué se enganchó, solo recuerdo retorcerme y caer en la nieve con un dolor intenso. Me costaba respirar y grité a Max por su ayuda, lo cual le extrañó bastante.
No me podía mover. Max me ayudó a quitarme el otro esquí. Dejamos pasar unos minutos para que se me pasara el mareo y decidí volver a ponerme de pie. Sin embargo era inviable por el dolor. Max dijo de llamar al helicóptero pero me cerré en banda. No podía creer lo que estaba pasando. ¿Otra vez? No puede ser.
Pensaba que era solo una torcedura, un esguince. Así que llegué a ponerme el esquí de nuevo con intención de bajar. Pero no era posible y por suerte me rendí. Comencé a llorar de rabia y le dije Max entre sollozos que no podía y que tenía razón, había que pedir ayuda. Al final llegaron los pisteros de Hochfügen, que para cuando llegaron me había tranquilizado. Me preguntaron, me miraron el pie y me transportaron. Importante fue como me trataron de bien, siempre con una sonrisa y haciéndome sentir segura. Fue una bajada en pleno fuera de pista y después aceleraron en pistas hasta la base. Desde luego desde esa camilla se siente todo desde otra perspectiva. Una vez abajo me metieron en un taxi camino a la clínica más cercana en Uderns.
El diagnóstico no es todavía fijo. Parece que es una fractura limpia, pero para salir de dudas me hacen un escáner el miércoles 20 de febrero y a partir del cual poder considerar como será el procedimiento.
Algunos se preguntarán cómo es posible hacerse una fractura con las botas de esquí. Pues lamentablemente Murphy te la puede jugar siempre. Mis botas estaban dadas de sí y el botín se me había quedado grande. En dos temporadas las he echo polvo y me acababa de comprar unas nuevas que, curiosamente me dejé en casa para estrenarlas al día siguiente. Desde luego no volverá a pasar nunca. En cuanto sentimos que nuestro material no es seguro debemos cambiarlo inmediatamente.
¿Cómo afrontar esta lesión?
Sin duda ese día por la tarde estaba triste. Sin embargo este camino ya lo conozco y hay que aceptar que la cosas llegan como llegan sin previo aviso. Te deja molida, se te acaba tu deporte, se te acaba el trabajo, se te acaba la montaña y otros planes que no querías perderte. Pero hay más caminos por recorrer, cosas por hacer y cosas que aprender . Me siento con mucho ánimo y fuerte. Esto se supera y se recupera mejor con ganas y a su tiempo, que espero evidentemente que sea el menor posible.
He reanudado un curso de holandés que tenía en el olvido, el miércoles que viene comienzo otro curso para perfeccionar el alemán, y he comenzado otra vez a leer. No hay tiempo para lamentaciones sino para seguir avanzando.
Me dejo querer y animar por mis amigos y personas que te sorprenden, los cuales siempre siempre están ahí sin importar distancias. Y te das cuenta de que no es tan grave, que siempre puede ser peor, que sigues estando sana, y que lo verdaderamente importante sigue estando ahí.
Darle sobre todo las gracias a Max por su apoyo incondicional.
Así que para terminar, que mejor que unas imágenes de ese día. Intuyo que en nada volveré :-)
- Comparto los resultados: Recuperación de fractura de tobillo
- Aquí compart0 un enlace de cuando me lesioné la rodilla en el 2015: Recuperación de fractura de la meseta tibial
HOCHZILLERTAL, VIVIENDO EL DIA A DIA
Pasaba por aquí para decir HOLA, sigo estando en activo aunque no de señales.
La nieve llegó a Austria tarde esta temporada, después de las navidades. Pero llegó fuerte, pues no paró de nevar durante casi 3 semanas consecutivas y dejándonos nevadas históricas. La gente de aquí dice que hacía 20 años que no veían nada igual, y desde luego los que vivimos del esquí lo estamos disfrutando a lo grande aunque con mucha precaución.
Indirectamente a la pregunta de donde me he metido llega la respuesta. Sigo en mi escuela de esquí en Hochzillertal, donde honestamente siento que tengo mi lugar y me siento querida. Allí es donde paso los días dando tumbos sin hora de vuelta, pues termino de trabajar y aún me quedan ganas para un poco más. Ganas de esquiar, ganas de quedar con los compañeros, ganas de quedarme. Posiblemente sea mi mejor momento deportivo en años y con la sensación de que puedo más.
Así es como he ido desapareciendo. Cuando llego a casa sigo haciendo un esfuerzo extra con el estudio del alemán, ya que parece que mi casa se está consolidando aquí y me surge la necesidad de seguir perfeccionándolo. Tareas del hogar, hobbies, actividades con amigos, etc... al final del día no me queda más ganas que sentarme y comer un buen plato de lo que sea. Sin embargo, es una desaparición grata y positiva. Vivo el día a día como hacía tiempo que no lo hacía. Un "carpe diem" que me ha costado encontrar y que me ha curado de las planificaciones. Algo que ahora mismo siento como un placer.
Me preocupa dejar este blog abandonado, pues es algo que he trabajado con cariño y define mis pasos como si de un diario se tratase. Por ello me comprometo a seguir compartiendo siempre que pueda.
Hasta pronto.
TRAVESÍA ZÜCKERHÜTL
Allí nos plantamos a primera hora en el glaciar de Stubai. Nuestro objetivo el Zückerhütl (3507m), cima cuyo nombre siempre me gustó: Pan de azúcar. Nuestra idea era la de compartir la mañana pero nuestros planes cambiarían.... Y es que a veces la montaña da sorpresas.
Inevitablemente siempre relaciono el glaciar de Stubai con frío y viento. Sin embargo los días soleados son una maravilla y la predicción del tiempo nos daba una temperatura bastante llevable y nada de viento. Pero no fue realmente como fue. Subimos a la estación e iniciamos nuestro primer descenso hasta la base en la cual iniciaríamos nuestro ascenso. Nos preparamos y ya antes de empezar podía sentir el frío en los huesos. Había que moverse. Comenzamos a subir y todo iba bien. Ritmo suave, sin prisas, buenas sensaciones. A medida que ibamos subiendo el viento empezó a soplar. Pero a las 2 horas de recorrido llegamos a una zona donde el viento ya era terrible y el frío no dejaba respirar. En cuestión de un minuto dejé de sentir los dedos de las manos. Era el momento de buscar cobijo, entrar en calor, tomar una pausa y abrigarnos más. Comimos y nos pusimos otra vez en marcha.
El día estaba claro pero el viento seguía azotando. La verdad es que a pesar de no ser una ruta difícil se hacía duro continuar. Llegamos a la base del Zückerhütl a 3.400 m. Ya no faltaba nada. Era una pena abandonar pero decidimos que no era el mejor día para hacer cima. Pues bien, en este punto teníamos 2 caminos de vuelta para elegir. La idea era hacer un descenso tranquilo puesto que unos metros más abajo el viento comenzó a disiparse. Sin embargo el camino elegido dio más problemas de los que pensamos. Llegamos a nuestro punto de referencia (un refugio de montaña) más tarde de lo esperado. El cansancio hacía mella y aunque todavía era totalmente de día en escasas 2 horas comenzaría a escurecer. ¡Genial...! no encontrábamos la ruta.
No era momento de hacer tonterías: no íbamos a continuar. La mejor opción era quedarnos en el refugio y descansar. Y así lo hicimos. Aquí los refugios de montaña están preparados para emergencias. Pudimos acceder a una pequeña salita con camas y mantas, madera, cerillas y estufa.
Lo cierto es que a pesar del fuego que encendimos la noche fue muy fría y nos despertamos congelados. Prendimos de nuevo leña por la mañana para entrar en calor, y cuando nos sentimos mejor reanudamos la vuelta a casa. Esta vez encontramos el camino a la primera (menos cansancio y mentes frescas).
Había sido una "excursión" un tanto más larga de la esperada, pero llegamos contentos de vuelta.
TRAVESEANDO POR NORDKETTE
Aunque llevo más de 2 años y medio en el Tirol, no fue hasta hace un par de semanas que conocí la estación de esquí de Nordkette. Hace poco me mudé a la ciudad en Innsbruck, pero mis condiciones siempre fueron tener la montaña al lado. Lo sé, Innsbruck esta rodeado de montañas, pero yo quería plantarme en ellas casi nada más salir de casa. Encontrar casa por estos lares no es nada fácil... pero finalmente conseguí establecerme a los pies de la estación de Nordkette (que significa cadena del norte). En verano podía correr por los caminos. Un lujo. Pero ahora hay días que las calles están llenas de hielo y los caminos que frecuentaba tienen bastante nieve, por lo que lo de correr no siempre es posible o al menos seguro. Este año ha venido muy fuerte. Desde septiembre llegaron las primeras nevadas y estos últimos 2 meses está cayendo sin parar. Se avecina una temporada increíble.
Nordkette es una estación pequeña situado al lado de Innsbruck. Tiene 6 pistas (15km), un snowpark y lo demás son rutas de esquí e itinerarios de freeride. Pero vaya itinerarios... Es más, en Hafelekar (2223m), la parte más alta a la que puedes acceder en teleférico, no encontrarás ninguna pista. Si quieres bajar esquiando debes de tener más que un buen nivel de esquí. La verdad que a mi me impresionó encontrarme con este panorama. Es una estación para los amantes del freeride, diferente y diría que peculiar.
Pero ayer no iba a ser un día ni para esquiar ni para correr. Me levanté curiosa. La previsión del tiempo era buena y cayeron los primeros rayos de sol. Así que después de un buen desayuno, me planté la mochila y me fui paseando a la parada de Löwenhaus. Este funicular tiene 4 paradas y te lleva desde practicamente el centro de la ciudad hacia la estación de esquí de Nordkette en Hungerburg a 860m de altitud.
Esta temporada ya comienza siendo muy especial y me alegra compartir que repito temporada en Zillertal. ¡Felices fiestas!
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